La Rioja

Luisfe Jiménez volvió ayer con ganas a su casa. :: rafa peralta
Luisfe Jiménez volvió ayer con ganas a su casa. :: rafa peralta

Kappelin lanza al Naturhouse

  • La actuación del guardameta sueco y la gran primera mitad dan la victoria al equipo franjivino

  • Peciña aguantó como único pivote, Rocas brilló hasta el descanso, Javi Muñoz no falló penaltis y Molina dio la tranquilidad

Por derecho, con hechuras de equipo de Champions, en un territorio hostil, el Naturhouse La Rioja sumó ayer los dos puntos en juego en Puente Genil y el sábado viajará a Noruega con buenas sensaciones mientras espera el resultado del Granollers-Ademar León, los dos equipos que le preceden en la clasificación.

Y lo cierto es que no comenzaron bien las cosas para el equipo riojano. Rubén Garabaya lo intentó pero su cuerpo no da para más. El bravo pivote no se pudo entrenar el martes por la tarde y ni siquiera bajó a cenar (ni a desayunar ayer) con el resto de la expedición franjivino. Ayer ni se bajó del autobús. Un crujido en la espalda unido a un fuerte catarro lo ha dejado KO.

Hay bajas y bajas. La de Rubén Garabaya, en este equipo, y con el agravante de la lesión de Javi García, es fundamental. Un torpedo en la línea de flotación.

El equipo de Jota cimentó su victoria sobre una gran primera mitad. Los riojanos tuvieron en Kappelin un seguro. El sueco se marcó una primera mitad de lujo con 14 paradas (25 lanzamientos) que desesperaron a los jugadores locales.

Mientras, en ataque, Peciña dio un paso adelante en su protagonismo en el equipo. El vasco jugó en ataque, pidió el balón y forzó penaltis. Aquí aparece en escena otro de los protagonistas de la primera mitad: Javi Muñoz. El extremo zurdo estuvo muy acertado desde la línea de siete metros. Cuatro goles de cuatro lanzamientos. Así, sin dar opción a que el rival se metiese en el partido.

Otro de los jugadores claves en la primera mitad fue Albert Rocas. El extremo de Palafrugell dio una lección de lo que es jugar desde el extremo. Defendió, atacó, marcó en estático, en contragolpe y además se lució con un gol desde la posición central, en suspensión, después de recorrer por la línea de nueve metros. Muy buenas noticias para el Naturhouse. Muy buenas noticias para el balonmano en general el regreso a las canchas de Albert Rocas.

Con un penalti con el tiempo cumplido transformado por Mekaru se llegó al descanso con 11-18. Muy buenos números para el Naturhouse. El ánimo entre los locales era bajo. Quedaba descubrir si los franjivino serían capaces de aguantar el tirón de la segunda parte para impedir que el Ángel Ximénez se metiera de nuevo en el partido. Eso sería muy peligroso.

Nadie dijo que iba a ser fácil. Y Oliva fue el encargado de recordárselo al Naturhouse al inicio de la segunda mitad. El portero de Puente Genil protagonizó cinco paradas consecutivas en los primeros cinco lanzamientos. Sembró la duda en los lanzadores de Logroño que empezaron a temblar.

A por todas Puente Genil

Aprovechó el equipo de Quino Soler para meter toda la carne en el asador. A falta de Josic, máximo artillero de Asobal, que ayer soñó con Richard Kappelin, fue Nacho Moya el que llevó a los suyos a acercarse en el marcador.

Dos paradas de Kappelin seguidas de sendos goles de Molina llevaron al Naturhouse a siete goles de nuevo (15-22). Pero no era día de tranquilidad y el ataque riojano cayó en algo así como los minutos tontos del partido. Ayudados por Oliva los locales aprovecharon para ponerse a tres goles de distancia (21-24) con una nueva parada de Oliva y un gol de Bujalance a la contra. Tensión, nervios y sonido de alarmas en el banquillo del Naturhouse.

Emergió de nuevo la figura de Kappelin. El portero sueco (con molestias en el cuello antes del partido) atajó cuatro balones consecutivos que, unidos a los tantos de Peciña, Sanad y Javi Muñoz, devolvieron la tranquilidad a los riojanos. Llegó además la única exclusión de los pontoneses. El Naturhouse le dio la puntilla al partido. De ahí al final, goles en ambas áreas y final feliz para el equipo de Jota González en una de las canchas más complicadas de Asobal.

En resumen, triunfo de mérito para un Naturhouse que ya tiene puesto el traje de Liga de Campeones. Objetivo: conquistar Elverum y dar un golpe de mano en el Grupo C.