La Rioja

ZOOM FOTOGRÁFICO

Fiesta de principio a fin

  ¿Carne o verdura?. Los aficionados se acercaron a degustar dos tipos de paella, carne o verdura.
¿Carne o verdura?. Los aficionados se acercaron a degustar dos tipos de paella, carne o verdura.
  • Más de doscientas raciones de paella se sirvieron ayer en una animada cita antes del comienzo del partido

La experiencia de ayer fue todo un éxito. Más de doscientas raciones de paella se sirvieron en la fiesta que el Club Balonmano Ciudad de Logroño organizó en los prolegómenos del partido frente al Tatran Presov.

Se trataba de pasar un rato en familia. Los pequeños disfrutando de los hinchables, el futbolín, el ping-pong o las videoconsolas. Y los mayores charlando con un refresco o una cerveza sobre la mesa. Y todo esto hasta que el olor de la paella se adueñó del hall del Palacio de los Deportes.

Fue el momento de ponerse a la fila, hacerse con su ración, su pan y su consumición y ¡a comer! Gran ambiente el que se vivió en la cita. Más aún cuando aparecieron algunos jugadores del Naturhouse para saludar a familiares y amigos. No faltó el ruido de fondo del bombo de Manolo, un uno fijo en la quiniela. No se pierde una.

Pero la paellada era solo la primera parte. Luego tocaba vibrar con el Naturhouse en el tercer partido de la Liga de Campeones. Algo más de dos mil aficionados llevaron al equipo en volandas hasta la victoria. Y eso que las cosas empezaron bien pero no tardaron en torcerse. Entre los errores del Naturhouse y las decisiones de los colegiados daneses, la afición calentó la garganta de lo lindo.

El final de la primera mitad dejó al público frío, con un gol de Sadovyi sobre la bocina para instalar el 16-18 en el electrónico.

Cinco minutos para utilizar según se quiera (servicio, barra de bar, cigarro, conversación en la entrada...) y de nuevo a la pelea.

Las buenas noticias llegaron desde la pista del Palacio. El Naturhouse La Rioja parecía otro equipo. Las gargantas franjivino se unieron para acercar a los riojanos a la victoria. Gurutz se sumó a la fiesta. Y ya se sabe que cuando el capitán echa la verja...

La comunión entre el público y el equipo es muy fuerte. Y cada vez se nota un poquito más de gente en las gradas. Poco a poco, sí. Pero cada vez más. Y el que va repite. Sobre todo si disfruta de días como el de ayer: hinchables, paella, partido y victoria.

Este es el camino a seguir para que la afición al balonmano crezca. Otra de las notas positivas fue el regreso del internacional Albert Rocas un año después de su lesión. Mucha suerte.