La Rioja

El Naturhouse enseña sus galones

Los jugadores del  Naturhouse se despiden de la  afición del Ovni. :: m.s.
Los jugadores del Naturhouse se despiden de la afición del Ovni. :: m.s.
  • Los franjivino ganan con autoridad un partido complicado ante el Puerto Sagunto en un pabellón difícil

Puerto Sagunto. El Naturhouse ganó en una pista muy complicada, en la que muy pocos equipos puntuarán. Un Ovni Internúcleos que empuja durante todo el partido, que se crece ante la adversidad, que reclama pasivo en el segundo pase del conjunto rival, metiendo presión a los árbitros, acompañando a los suyos hasta la saciedad. Pues los franjivino supieron jugar con madurez, cabeza fría y sobreponerse a un inicio de partido flojo, en el que fueron incapaces de sujetar a la pareja Pérez de Inestrosa-Pozzer, central y pivote, que machacaron la portería rival una y otra vez. Los riojanos no supieron atacar con eficacia a una defensa muy dura, que en la segunda parte bajó un poco la intensidad. También se encontraron con un David Bruixola estelar, autor de quince paradas.

Pero los de Jota González tuvieron la prestancia suficiente para dar vuelta el marcador, saber jugar en la olla presión de la pista saguntina y sacar adelante un encuentro difícil, importantísimo de cara al futuro y a la moral. Porque ganar en Puerto Sagunto cuesta un potosí.

El Naturhouse sufrió durante la primera parte. Y mucho. No supo cómo contener a Ángel Pérez de Inestrosa, siempre escurridizo, encontrando huecos donde no los hay. Tampoco a Alex Pozzer. El pivote brasileño campó a sus anchas por la línea de seis metros, recibiendo pases del central milimétricos y marcando sin oposición (cinco tantos en cada una de las partes).

El equipo riojano siempre fue a remolque, pero se fue construyendo poco a poco, ladrillo a ladrillo, con tranquilidad, evitando caer en la depresión cada vez que se chocaba con Bruixola o en cada ocasión en la que Pérez de Inestrosa metía el dedo en la llaga. El Naturhouse aprovechó el primer descanso del central de Ciudad Real, que coincidió con la exclusión del gigante Ángel Fernández, para empatar un encuentro en el que caía por cuatro goles.

Poco le duró la alegría al equipo de Jota González porque Pozzer volvió a encontrar despistes en la defensa. Sin embargo, poco aguantó el Puerto Sagunto ir por delante. La defensa franjivina se unió, anuló el lanzamiento de Spiljak, y el equipo franjivino, ayer de negro, pudo correr para encontrar la igualdad sobre la bocina (13-13). Quedaba un mundo por delante, pero por primera vez el Naturhouse ponía en la mesa su calidad, sus galones defensivos.

En los segundos treinta minutos el conjunto riojano jugó con más cerebro, con corazón, pero mucho más inteligente. Ya le había tomado la distancia a Pérez de Inestrosa, que jugó menos que en la primera parte, anulado por la retaguardia franjivina. Y apareció Haniel Langaro, sus fintas y su gol, que silenciaron al Ovni. También Richard Kappelin, que jugó enfermo -incluso vomitó en el descanso-, que puso una muralla en su portería. El CB Ciudad de Logroño continuaba haciéndose de menos a más. Ya comandaba el partido con cierta claridad a falta de quince minutos, aunque el pabellón continuaba sin bajar los brazos. Y eso obligó al Fertiberia a un último esfuerzo.

Pero no llegó a buen puerto. El Naturhouse dominaba el escenario, ya no le podían hacer daño alguno. Era impermeable. Y gritó con el puño cerrado una victoria meritoria, de las que sirven a final de temporada.