La Rioja

El Naturhouse sufre la victoria

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/ Juan Marín

  • Un combativo Ciudad Encantada lucha hasta el final con un Santana que desesperó a los de Jota González en los últimos minutos

El Naturhouse La Rioja se ha impuesto por 29-27 al Cuenca Ciudad Encantada, un rival que, como en los últimos años, le hecho sufrir hasta el final por su voluntad para pelear hasta el final.

El Naturhouse venía de hacer un partido "redondo" en Irún, pero este miércoles no logró repetirlo debido a lo "incómodo" que le resultó el rival, empeñado en explotar los puntos débiles de los riojanos.

El Ciudad Encantada estuvo bien sobre todo en el inicio del partido, en el que aguantó un cuarto de hora con cortas ventajas en el marcador, comandado en el ataque por Doldan y Nacor Medina.

Enfrente, el Naturhouse inició el partido mucho más lento, con más dudas en ataque y frío.

Pero poco a poco fue mejorando su defensa y eso le bastó para empezar a mandar, porque su contraataque era letal en la portería conquense.

De hecho, ya antes del descanso asentó su ventaja gracias sobre todo a la velocidad del egipcio Sanad (6 goles antes del descanso) y los lanzamientos del brasileño Langaro (5).

Eso, junto a las paradas de Aguinagalde, permitió al equipo riojano llegar por delante al descanso (16-14) y nada más volver a la pista, el partido pareció romperse con un 5-2 en diez minutos.

Por unos momentos el Naturhouse pareció acercarse al ritmo y la intensidad que se espera de él y con ventajas de más de cinco goles dio el partido por acabado.

Ese fue su error, porque el Ciudad Encantada, lejos de rendirse peleó más y metió más velocidad en el choque, ante un Naturhouse sorprendido, incrédulo y con poca capacidad de reacción.

El 27-24 a cinco minutos del final empezó a encender la luz de alarma en los riojanos, que para cuando quisieron reaccionar ya estaban desesperados por las paradas de Santana y se encontraron con una renta mínima (27-26) a tres minutos del final.

De entonces al final las paradas de Aguinagalde y que los conquenses perdieran dos balones fueron las claves del sufrido triunfo riojano.