La Rioja

LIGA ASOBAL

Contundencia en Artaleku

Kappelin, una de las figuras, se planta ante Basaric. :: D. V.
Kappelin, una de las figuras, se planta ante Basaric. :: D. V.
  • El Naturhouse vence con claridad al Bidasoa gracias a su orden táctico y a su intensidad a lo largo del encuentro

Irún. Una victoria balsámica. El Naturhouse necesitaba ganar así. Gustándose, sintiéndose un gran equipo. Es que en Irún firmó ayer un partido casi perfecto, en el que todo le salió de cara. Y desde el inicio. No dio concesiones y aplastó a un timorato Bidasoa por 22-36 en un encuentro redondo, que sirve para aplacar las dudas del mal inicio liguero después de caer ante el Ademar y el Barcelona. Derrotas lógicas, pero derrotas al fin. Por eso necesitaba el Ciudad de Logroño ganar de la manera que lo hizo, con autoridad, sin contemplaciones, hurgando el dedo en la herida.

El conjunto franjivino fue impoluto. De principio a fin. Comenzó a edificarse desde la portería, con Richard Kappelin estelar, ahogando los primeros intentos de Lancina, Muiña y Nonó, los principales artilleros del bloque irundarra. Para el minuto 7, el sueco ya había abortado cuatro balones. La defensa ayudó al guardameta a cerrar su portería. Con mucho orden táctico, el 6-0 riojano funcionó a la perfección.

En la otra portería, el Naturhouse empezaba a matar desde el inicio también. Miguel Sánchez-Migallón, Rubén Garabaya y especialmente Luisfe Jiménez estuvieron acertados en esos primeros parciales. Y todo gracias a una táctica precisa que dejaba siempre a los jugadores visitantes en superioridad, con el carril ganado. Orden y táctica. Y mucho hambre de gol.

El Naturhouse se fue rápidamente en el marcador. Estableció en el primer cuarto de hora una diferencia de cinco goles que a medida en que pasaban los minutos y Kappelin continuaba con su recital, se fue ampliando. El Naturhouse jugaba con decisión, sin titubeos, haciendo daño a un rival que fue perdiendo fuelle, que dependía demasiado de Muiña y de Cristian Martínez.

Así las cosas, los franjivino (ayer con la camiseta negra) fueron aumentando el ritmo de momentos, sin bajar un ápice la intensidad. Ese fue el gran secreto del Ciudad de Logroño. Nunca en los 60 minutos abandonó esa tensión que le hizo estar cada momento más vivo, más metido en el encuentro al tiempo que los de Jacobo Cuétara, que tuvo tres importantes bajas -Jon Azkue, Markel Beltza y Kauldi Odriozola-, se perdían en el entramado táctico defensivo franjivino.

De esta manera, con jerarquía, se marchó a los vestuarios con un contundente 10-19 en el marcador. Las cosas se le pusieron peor al Bidasoa al principio de la segunda parte, cuando los árbitros mostraron tarjeta azul al pivote local Davor Basaric. Esta sanción significa que el jugador expulsado será sometido a un informe de los árbitros al finalizar el encuentro. Según los colegiados, Basaric tiró de la coleta un par de veces) a Garabaya en una acción defensiva.

El Artaleku entró en estado de ebullición, pero el Naturhouse no se amedrentó y continuó haciendo daño, ensanchando su superioridad. Cuando Kappelin alcanzó el 50 por ciento de efectividad, Jota González le sustituyó por un Gurutz Aginagalde, ovacionado por el pabellón que le vio nacer como jugador profesional, y mantuvo los mismos registros que su compañero sueco.

Al Bidasoa no le salía nada. En otra acción sin discusión alguna, Borja Lancina vio la roja directa. Fue en un penalti que lanzó el central e impactó en la cabeza de Gurutz Aginagalde. De esta forma, los de Jacobo Cuétara perdían a otra pieza fundamental de su sistema ofensivo. De hecho, los irundarras se quedaron sin su único central nato, puesto que pasó a ocupar el zurdo Borragán.

Por aquel entonces, el bloque franjivino vencía con mucha comodidad, con una renta de doce goles. No existía en el Bidasoa ninguna capacidad de reacción. A partir de entonces, el conjunto visitante navegó con placer por Artaleku, con un Gurutz Aginagalde impenetrable, una defensa muy seria y un ataque incisivo, que no cesó en ningún momento. Con el resultado asegurado, Jota González aprovechó para dar minutos a todos los jugadores. Es que en cuatro días el equipo franjivino regresa a la competición. Visita el Palacio Cuenca, equipo que siempre le complica las cosas.