La Rioja

LIGA DE CAMPEONES

Empate con sabor muy agridulce

Pablo Cacheda intenta escapar
de la marca de Kirill Kotov y
Chenoivanov. :: efe
Pablo Cacheda intenta escapar de la marca de Kirill Kotov y Chenoivanov. :: efe
  • El Naturhouse se trae un trabajado punto de Rusia, pero pierde a Javi García por una lesión en el tobillo

Chekhov (Rusia). Nadie sabe si los empates se deben celebrar o están hechos para sufrir. Ayer en Chekhov, nadie pudo desvelar la incógnita porque ambos conjuntos pudieron llevarse la victoria en un partido de defensas duras y ataques largos. El sabor es quizás agridulce para los riojanos, porque pese a rescatar un punto de visitante perdió por dos meses a Javi García que, a falta de estudios más profundos, se rompió los ligamentos del tobillo derecho.

En lo estrictamente deportivo, el Naturhouse empezó muy acertado, sobre todo en defensa y muy seguro en el ataque, con las riendas del equipo sujetadas por un Pablo Cacheda que ayer volvió a sentirse importante después de un par de partidos en los que jugó poco. Jota González depositó su confianza en el gallego y éste le respondió con buen juego, mucho ritmo y valentía para encarar a los hombres más grandes de la defensa del Chekhovskie Medvedi, como el pivote internacional Alexander Chernoivanov, a quien Cacheda volvió loco.

Pero el Naturhouse también pudo traerse una derrota en la maleta, porque no comenzó bien la segunda parte. Cometió el cuadro franjivino demasiadas concesiones defensivas y el equipo de los Osos de Chekhov emparejó las cosas. Y no sólo eso. En un abrir y cerrar de ojos se puso tres goles arriba en el electrónico. Los riojanos supieron controlar las emociones y remar para equilibrar de nuevo las cosas y dejar el desenlace del encuentro para el final.

Mucho antes, en la primera parte, los de Jota González comandaron el marcador y al Chekhovskie, demasiado dependiente de su central Kirill Kotov, siempre fue por detrás de la estela de los riojanos. La retaguardia franjivina jugó de forma ordenada y a los rusos les costó encontrar huecos. En esa parte, Gurutz Aginagalde se mostró seguro, cerró algunas puertas y el equipo jugó con suma tranquilidad.

El idilio duró hasta los últimos instantes de la primera parte, en la que el equipo ruso emparejó las cosas. De hecho, de tener una renta de tres goles, los franjivino se fueron con un 14-16 a los vestuarios gracias a un tanto de la estrella del bloque dirigido por Vladimir Maximov, Kotov, a falta de tres segundos.

Tras el descanso, el Ciudad de Logroño continuó con la misma dinámica y el conjunto local emparejó las cosas. El cansancio provocó que los lanzadores riojanos chocaran con el portero Dimitry Pavlenko, que dio alas a los suyos. El escaso público que asistió al pabellón -el encuentro coincidió con un partido de la selección rusa de hockey hielo, que está disputando el Mundial- levantó a su equipo que consiguió emparejar las cosas en el minuto 36 (19-19). Aprovechando una dudosa exclusión de Iñaki Peciña, los rusos continuaron haciendo daño y abrieron un hueco de tres goles (22-19). Nadie daba un duro por el Naturhouse en esos momentos.

El momento de Kappelin

Pero Jota González pidió un tiempo muerto; el equipo se reorganizó, se hizo desde atrás hacia adelante y en cinco minutos empató (22-22). Para ese momento, Richard Kappelin reemplazó al capitán franjivino, cuya eficacia había caído un poco. Después de un inicio dubitativo, el sueco empezó a parar balones y el conjunto riojano empezó a correr y a encontrar goles fáciles.

En esa montaña rusa de partido, el Ciudad de Logroño cogía verdadera velocidad, con Haniel Langaro desquiciando a la defensa violeta. Sólo faltó afinar la puntería, porque el lateral brasileño bailaba una samba con cada defensor que iba a por él. Desde los seis metros, Garabaya estableció el 24-25 que ponía por delante a los franjivino después de varios minutos (minuto 48). Todo pintaba muy bien para los riojanos, que llevaban sin Javi García varios minutos.

Y más cuando a falta de tres minutos, y con el marcador 27-27, Richard Kappelin detuvo con la cadera un penalti lanzado por Kuretkov que silenció el pabellón. Sin embargo, en una jugada preciosa con una doble finta, Langaro se puso en los seis metros, cara a cara con Pavlenko, y su lanzamiento se marchó lejos, por el segundo palo del guardameta ruso.

Kappelin amargó la oportunidad de Andreev de poner a los suyos por delante y Sanad, que jugó ayer su primer encuentro de Champions, colocó a los riojanos uno arriba. Andreev, que segundos antes había fallado, tuvo la oportunidad de redimirse y esta vez su tiro fue ajustado al palo de un Kappelin que nada pudo hacer. 28-28 y con un minuto para atacar. Jota paró el tiempo con 19 segundos por delante. Ordenó una jugada larga, para que se consumiera el tiempo y abortar cualquier intento de ataque del Chekhovskie, pero los riojanos no encontraron una buena posición de lanzamiento y Pavlenko blocó el tiro de Cacheda. Empate final que pudo ser triunfo. Pero también derrota. Al final, se trata de un punto como visitante pero que se hace agridulce por la lesión de Javi García, que regresa escayolado.