La Rioja

BALONMANO | LIGA DE CAMPEONES

El Naturhouse quiere unirse a la fiesta desde Rusia

La plantilla del Naturhouse posa en el Sport  Hal Olimpiyskiy con los pañuelos de fiestas  de San Mateo. :: martín schmitt
La plantilla del Naturhouse posa en el Sport Hal Olimpiyskiy con los pañuelos de fiestas de San Mateo. :: martín schmitt
  • Los de Jota González se presentan en Chekhov motivados por el arranque europeo y con la única baja de Albert Rocas entre sus filas

  • El conjunto riojano debuta esta tarde (18.00 hora española) frente a un difícil Chekhovskie Medvedi que no ha alterado su estructura

Llega la hora de la verdad para el Naturhouse. Comienzan los franjivino su cuarta andadura en la mejor liga del mundo de clubes. Lo hacen en el mismo escenario de la temporada pasada, un Sport Hall Olimpiyskiy de Chekhov casi inexpugnable, donde solo el Meshkov Brest de Sasha Tioumentsev fue capaz de meterle mano a los del veterano Vladimir Maximov. El CB Ciudad de Logroño debuta esta tarde (19.00 horas local, una menos en España) ante un rival que el año pasado le ganó por la mínima (28-27) pero con la lección aprendida. Por lo menos en la teoría.

Ahora hay que llevarla a la práctica ante un bloque que prácticamente no ha sufrido alteraciones con respecto a las últimas campañas. Los Osos de Chekhov han incorporado sólo a dos jugadores y mantienen el mismo bloque que juega de memoria, con las riendas comandadas por Kirill Kovalev, un central que sabe jugar y que además de tener un buen lanzamiento sabe combinar con el pivote.

El Naturhouse llega a este encuentro después de dos derrotas consecutivas, ante el Ademar y el Barcelona, que aunque entran dentro de la lógica, no dejan de ser dos caídas. Pero quiere sacar a la pista el orgullo que le ha hecho ser uno de los equipos más batalladores de la competición, asustando a grandes equipos.

El CB Ciudad de Logroño quiere unirse a la fiesta de San Mateo y pretende regalar a los riojanos -y regalarse a sí mismo- el primer triunfo europeo. Motivación tiene de sobra. El equipo, además, rezuma calidad. Puntuar en Chekhov esta tarde no será sencillo. El bloque franjivino es consciente de ello. Pero también saben los riojanos que los rusos son un rival directo en la lucha por pasar a la siguiente fase y que todo lo que se pueda obtener como visitante suma. Es lo que tiene jugar en la mejor liga internacional del mundo.

Los de Jota González llegaron ayer por la mañana, en torno a las 8.00 horas, a esta ciudad de la periferia moscovita (a unos 80 kilómetros de distancia), después de un viaje que se alargó más de lo previsto porque nunca llegó a Rusia la maleta de Haniel Langaro. Eso no privará al lateral brasileño de jugar esta tarde, ya que por norma los jugadores del CB Ciudad de Logroño guardan su ropa del partido en sus mochilas de viaje. Así las cosas, el entrenador vallisoletano podrá contar con todos sus efectivos menos el extremo derecho Albert Rocas, que ultima su recuperación después de ser sometido a una tercera operación del tobillo derecho.

Los rusos saben a lo que juegan. Lo vienen mamando hace décadas. Con la escuela soviética, continúa marcando el camino a seguir. Y si los mandos los tiene un veterano como Vladimir Maximov, su estilo es todavía mucho más marcado. Los Osos de Chekhov juegan muy largo, casi hasta el límite del pasivo con el objetivo de buscar la mejor situación de gol, a través del lanzamiento exterior como con otras variantes tácticas, especialmente el juego con el pivote.

En defensa, Maximov utiliza tres sistemas por encima de todos los demás. El más habitual de la retaguardia del Chekhovskie Medvedi es el 5-1 muy adelantado, con el extremo izquierdo Roman Ostashcheko como hombre avanzado, que casi se convierte en un 3-2-1, que presiona mucho el ataque rival. Luego, son capaces de colocarse en el 5-1 tradicional donde saben «crear dudas en la circulación del balón». «Son muy fuertes, destruyen con faltas para impedir la continuidad en el juego», apuntó el entrenador vallisoletano. Y como recurso, utilizan el 6-0. «Su contraataque es más que nada directo», añadió el técnico del conjunto riojano.

La escuela de Maximov

Vladimir Maximov es una eminencia dentro del balonmano ruso y soviético. «Es el máximo representante de la historia del balonmano en Rusia y es quién ha llevado siempre al Chekhovskie en sus grandes momentos, cuando era uno de los equipos más importantes de Europa y que luchaba por la Champions», recordó Jota González. «Ha representado siempre la escuela rusa y su selección».

Este experimentado técnico, muy cercano y afable en el trato, es alguien que siempre está ahí, que tiene un estilo propio y que siempre ha sacado mucho rendimiento a sus jugadores. Son efectivos con mucha disciplina, carácter y saber estar. «Maximov les hace gente muy dura, jugadores que luchan por todo. Es su carácter», añadió el pucelano antes del entrenamiento vespertino de ayer.

El hecho de que ambos bloques se hayan modificado lo mínimo supone que las cartas están sobre la mesa de antemano. «Al final ya no vienes aquí tan de nuevas. Sabemos lo que hay, lo que nos vamos a encontrar. Es lo mismo para ellos con nosotros, que no hemos cambiado mucho», indicó el entrenador. «Nos tiene que ayudar la experiencia que en estos partidos hay que da la máxima intensidad hasta el minuto 60. Hay que hacer las cosas muy bien porque de otra forma se puede volver en contra el partido», agregó Jota González.

A juicio del preparador técnico franjivino, la clave del encuentro de esta tarde será una de las señas de identidad del equipo, que es la defensa y el contraataque. «La última vez que vinimos a Chekhov no nos funcionó el contraataque, sobre todo. Creo que somos un equipo que debe imponer un ritmo alto de partido», opinó el míster. En contra de lo que se podría suponer, el pabellón Olimpiyiskey no hace de olla presión. Las gradas , principalmente la de las cabeceras, las ocupan, en general, gente joven, animosa pero que no falta al respeto como en otros pabellones europeos, como en los países balcánicos, donde ejercen mucha presión.