La Rioja

LIGA ASOBAL

El Naturhouse se pierde en la intensidad del Ademar

Luisfe, autor de dos goles, intenta escapar a la vigilancia de Juanjo Fernández. :: peio garcía
Luisfe, autor de dos goles, intenta escapar a la vigilancia de Juanjo Fernández. :: peio garcía
  • El ataque franjivino chocó con el portero serbio Cupara y la defensa no acabó por acoplarse ante la ofensiva del conjunto local

  • Los riojanos, que no encontraron respuestas, caen con justicia en León

León. Hay partidos que se ganan con el alma, con el corazón y con los atributos masculinos. Intensidad, garra, coraje. Ayer, en León, el Ademar demostró tener más pundonor que un Naturhouse que se desdibujó ante ese escenario, se fue del partido al tiempo que chocaba con un extraordinario Vladimir Cupara. El guardameta cerró su portería ante la desesperación de los jugadores franjivino, que pierden un encuentro importantísimo con el candidato que se ha postulado a ocupar el sillón del reino de los mortales. Pero no es algo decisivo. Esto acaba de empezar y ambos equipos se dejarán muchos puntos en el camino. Precisamente, los de Jota González reciben el sábado, día del lanzamiento del cohete mateo, al Barcelona, invicto desde aquella tarde de mayo del 2013, cuando cayó derrotado en el Palacio.

Perder ayer en León no debería pasar factura al equipo riojano, aunque es un golpe a la moral de una plantilla que ayer se olvidó de todo lo ensayado desde la última semana de julio. Queda mucho camino por recorrer y el cuerpo técnico franjivino debería saber trasladar esa idea al equipo, que tiene que aprender a convivir con el error cometido ayer. No fue algo esporádico. Comenzó desde el principio, cuando el Ademar se mostró con una velocidad más, más intenso, tanto en el ataque como en la defensa. Pero fue especialmente su retaguardia la que brilló, gracias al portero Vladimir Cupara. Amargó la noche a Haniel Langaro, que marcó en esos primeros treinta minutos tres goles en ocho intentos (4/13 en total). Lo probó por arriba; allí estaba Cupara; lo intentó por abajo, Cupara ya tenía un pie junto al palo; trató de marcar de vaselina y el portero ya había adivinado su intención. El guardameta serbio fue un auténtico dolor de cabeza para los jugadores franjivino, que ayer estrenaron la segunda equipación, negra con la raya color vino.

La ofensiva riojana no acababa de encontrarse. La táctica todavía no está pulida. Por eso, fue Víctor Vigo el que se echó al bloque riojano sobre sus hombros para maquillar las carencias del equipo logroñés, que una y otra vez chocó contra el muro ademarista y el portero de Belgrado.

Al Naturhouse La Rioja le costaba marcar. Pese a ello, pudo nivelar las cosas para el minuto 18, coincidiendo con una serie de exclusiones por parte de los dos equipos. Pero la felicidad fue efímera. No era el día del Ciudad de Logroño. Montoro no termina de encontrarse; a Langaro todavía le falta un punto de madurez de juego; la defensa nunca terminó de acoplarse. Y el Ademar volvió a construir una muralla y mató el partido a contras antes del descanso (15-10).

El Naturhouse intentó hacer borrón y cuenta nueva, pero los cinco goles de renta resultaron ser demasiados. No acababa de levantar cabeza. Gurutz Aginagalde, que en la primera parte reemplazó a Kappelin, encadenó pequeñas rachas (una de ellas una doble parada a Juanín García después de un penalti), pero tampoco sirvió de gasolina para avivar la tímida llama franjivina, que pese a acercarse en el marcador, nunca pudo respirarle en la nuca a un Ademar que jugó con más cabeza que su rival. Los de Rafa Guijosa aprovecharon la renta para jugar con tranquilidad, buscando los huecos en la retaguardia visitante. Administraron su superioridad, no cometieron locuras, se dejaron llevar por su público para jugarle con maestría a los riojanos, que continuaban sin encontrar respuestas.

Víctor Vigo bajó su rendimiento, aunque encadenó varias jugadas con Javi García en el pivote, pero los laterales aparecían tímidamente y los extremos prácticamente no vieron balón. La muralla ademarista se agigantaba mientras que la intención de remontar se diluía. Sin embargo, el Palacio leonés se quedó mudo cuando a tres minutos del final el Naturhouse se puso a tres goles. Pero fue un espejismo que Cupara, en una nueva intervención, disipó. El Naturhouse ya había quedado atrapado en la red de Rafa Guijosa. Y deberán ser los franjivino los que se encarguen de desenmarañarse para recuperarse. Esto acaba de empezar.