La Rioja

A merced del Ademar

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/ Peio García

  • El Naturhouse cae ante los leoneses en un encuentro en el que los de Logroño no tuvieron la fortuna de su parte

El Abanca Ademar León ha recuperado sensaciones olvidadas en los últimos años y ha sido este miércoles tras su victoria (27-23) ante el Naturhouse La Rioja. Presenta así candidatura a aspirar a cotas mayores, por de pronto, a discutir a los de Logroño el subcampeonato que han ocupado las últimas temporadas.

El Naturhouse, en una semana más que exigente, ya que reciben el sábado al FC Barcelona y después debutarán en Liga de Campeones ante el Chekhovskie Medvedi ruso, siempre estuvieron a merced del conjunto de Rafa Guijosa, que rindió a un nivel notable, con varios nombres propios entre los destacados.

Desde el primer momento se vio más engrasada a la primera línea ademarista, bien dirigida por Sebastián Simonet, una de las novedades esta temporada y como artilleros en ambos laterales, con su compatriota Federico Vieyra y Alex Costoya, también incorporado al conjunto leonés.

En el bando riojano solo su director de juego Víctor Vigo desatascaba con sus lanzamientos un juego demasiado espeso de su equipo, lo que se tradujo en la primera escapada local (6-3, minuto 14), que sin embargo dio paso a la mejor fase visitante, tras capitalizar el brasileño Lángaro el ataque para voltear el marcador, 7-8, minuto 19.

Sin embargo, tras una doble exclusión leonesa, el Naturhouse se desconectó, empezó a chocar ante el acierto de Vladimir Cupara en portería y ello, unido a la sucesión de genialidades de "Juanín" García permitió un parcial de 6-1 que cambió radicalmente el guión del partido para llegar incluso al descanso con la máxima renta (15-10).

En busca de soluciones

En la reanudación, Jota González siguió buscando soluciones a través de jugadores menos habituales como Garciandía, la única buena noticia en una inoperante primera línea, pero sin ser suficiente ante el mayor despliegue de recursos de su rival, incluso con sus recambios, para seguir administrando cómodamente la ventaja.

Ademar contaba con más argumentos frente a un rival deslabazado, sin aportación de los extremos, inéditos por la falta de balones y de contragolpes y que solo sacaba algún provecho desde el extremo, pero sin dar sensación de recortar la distancia.

Dos tiempos muertos visitantes no corrigieron la situación, cuando ya la diferencia se había ido hasta la media docena de goles (24-18, minuto 49).

El técnico vallisoletano intentó, en los últimos minutos, apurar todas las opciones con la defensa con avanzado o el ataque con siete jugadores que solo le sirvió para reducir mínimamente la desventaja ante un Cupara que seguía en plan estelar.