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Un visitante de lo más cordial

Un visitante de lo más cordial

El Clavijo cayó con contundencia en Oviedo pese a un comienzo primoroso que le permitió contar con una ventaja de 17 puntos en el segundo cuarto

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

La cuesta abajo sin frenos por la que se dejó llevar el Clavijo en la segunda mitad de su choque ante el Oviedo condenó al equipo riojano a una contundente derrota (86-70). Y eso, pese al primoroso primer tercio de partido que disputó en tierras asturianas y que hizo todavía más decepcionante la derrota en el primer partido del nuevo año.

El Clavijo había resultado hasta ahora un visitante de los más cordial. Durante toda la primera vuelta, sólo Ourense había sufrido con el paso por su casa del conjunto riojano, allá por la segunda jornada de la liga. Todos los demás le despidieron con la sonrisa del que dice adiós con una mano y sujeta los puntos de la victoria con la otra.

Pero el equipo logroñés se había propuesto en este 2018 dejar de ser el invitado al que todos quieren sentar en su mesa. La primera oportunidad la tenía en el complicado Pumarín ante un anfitrión de los importantes.

Y no podían pintar mejor las cosas después de los primeros 13 minutos de partido. En ese momento, el marcador señalaba un clarísimo 19-36 favorable para los de Jenaro Díaz, que estaban realizando un excelente encuentro. La defensa estaba funcionando y se controlaba a los poderosos postes rivales. Además, pese a los buenos porcentajes de dos puntos de los ovetenses, la intensidad de los logroñeses provocaba muchas pérdidas en los locales.

También en ataque la cosa marchaba más que bien, con Bieshaar, Balamou y Yates (18 puntos, 11 rebotes y 31 de valoración) muy acertados.

Todo parecía de color de rosa para el Clavijo. Pero era el primer plato y todavía quedaba mucha comida por tragar.

A los asturianos, que apenas habían probado bocado, les dio por morder cuando parecía que les iban a retirar el plato. Y dejaron los dientes marcados con un parcial de 10-0 que les metió de nuevo en juego con las sensaciones invertidas. Pese al 36-42 favorable al descanso, la preocupación había comenzado a cundir en el banquillo visitante.

La segunda parte se atragantó definitivamente al Clavijo. Con Arteaga (15 puntos y 7 rebotes) devorando a los interiores logroñeses, Santana (16 puntos y 5 asistencias) castigando y dirigiendo con solidez y Geks (4 triples) martilleando desde lejos, el Oviedo no esperó a acabar la comida para merendarse a los riojanos. El tercer cuerto se cerró mal (60-54), tras un claro parcial de 24-12. Pero ya se adivinaba que el postre iba a acabar por destrozar el ya maltrecho estómago logroñés.

Porque el periodo final fue la puntilla a un equipo ya hundido que acabó por desesperar a su entrenador.

No tardó mucho en superar la barrera de los diez puntos el grupo de Carles Marco (68-57), y todavía aumentó más en los minutos finales, con la sonora afición de Pumarín ya desatada animando a los suyos tras una gran remontada y un sabroso atracón final. El Clavijo, mientras tanto, no supo dar continuidad al empacho de buen juego de los primeros minutos y ahora toca ver cómo digiere una nueva derrota que le mantiene en la zona más peligrosa de la clasificación.

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