Baloncesto

Terror en viernes 13

El Clavijo dejó escapar ocho puntos en un demoledor parcial de 2-13 del Araberri en los últimos cuatro minutos con un Wintering estelar que acertó con el triple de la victoria sobre la bocina final

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

Viernes 13. El Clavijo esperaba huir de la temida mala suerte asociada a este día. Había estado acumulando razones en las últimas semanas para dejar atrás los malos augurios que parece acarrear esta coincidencia en el calendario. De hecho, un triunfo colocaría esta fecha como clave para la continuidad del equipo logroñés en la LEB Oro.

Y así fue hasta el minuto 36. En ese momento, las supersticiones comenzaban a quedar atrás... hasta que apareció Wintering para oscurecer el despejado cielo que se le estaba quedando a los riojanos en un partido difícil que acabó con el peor de los desenlaces en el último segundo, con el estadounidense acertando con el triple ganador para los vitorianos (73-76).

En la cuenta atrás del Clavijo, este partido ante el Araberri era fundamental porque podía sumar la duodécima victoria de la temporada, que dejaría muy cerca la salvación. Los alaveses llegaban al Palacio con los deberes hechos, una mínima opción de optar al 'play off' de ascenso y con Antonio Pérez Caínzos, ex entrenador del conjunto logroñés en las últimas tres campañas, en el banquillo. Los riojanos perseguían mantener la imagen que tan buenos resultados le ha dado en esta fase final y decisiva de la temporada.

El partido comenzó con muchas imprecisiones en las dos zonas, con ataques poco efectivos. El choque se movía igualado y el marcador avanzaba gracias al acierto y la capacidad reboteadora de Yates (9 puntos, 4 rebotes y 17 de valoración en el periodo inicial) por parte local y de Edwards (11, 5 y 18 de valoración) y Araujo por los alaveses. Pese a ser un equipo de gran capacidad exterior, el Araberri no acertaba con sus lanzamientos exteriores y sólo Yates acertó con el único triple anotado en el primer cuarto (21-20).

La tónica de igualdad y escaso tono ofensivo se mantuvo en el segundo periodo. El Clavijo comenzaba a sufrir lastrado por el tiro exterior y perdió la iniciativa en el marcador a la vez que el tirador Dee comenzaba a calentar su muñeca (26-31). Ninguno de los dos alcanzaba un tono constante, pero al duelo no le faltaba intensidad y nadie daba tregua.

El equilibrio, por tanto, no podía ser más que el resultado que se podía reflejar en el marcador. Un triple de Cabot en el último ataque local dio la mínima ventaja al descanso (38-37).

Los minutos se iban pero lo que se mantenía sobre la pista logroñesa era la tensión. El daño causado por Dee y Araujo era mitigado por Yates y compañía. A cada sufrido pasito que intentaba dar hacia adelante el Clavijo, el Araberri respondía poco después.

La importancia del partido la marcaba Jenaro Díaz con sus saltos, puño en alto, tras una recuperación de balón provocada por Adala Moto.

Diez minutos y 58-56. Y mucho sudor y lágrimas todavía por delante.

Carlos Martínez acertó con un triple y daba un poco más de espacio a los riojanos. Bieshaar volvía acertar en la segunda canasta en tres minutos y obtenía la máxima renta del choque a los locales (64-56). El Clavijo se movía a golpe de triple y Quintela llevaba la ventaja un punto más allá y un minuto menos. Sólo quedaban cinco.

Cada balón era un tesoro. Pero el Clavijo tenía un margen importante para lidiar con los últimos cuatro minutos. O eso parecía con el 71-63 que reflejaba el marcador.

Pero el equipo logroñés se hizo pequeño mientras emergía la figura de Wintering. El habilidoso base estadounidense, que hasta entonces había controlado el juego de su equipo pero no se había destapado en el apartado anotador, tomó los mandos para dirigir un terrorífico parcial de 0-10 para el Araberri, que colocó dos puntos arriba a los vitorianos con menos de medio minuto por jugarse.

Dos tiros libres de Bieshaar colocaron el 73 iguales y Jenaro Díaz optó por defender. Dee dejó pasar los segundos, comenzó a atacar y se encontró encerrado entre brazos de su rival. Pero el balón llegó a Edwards que, pese a iniciar una potente penetración hacia el aro, acabó buscando a su compañero en la línea de tres en el otro cuarto del campo.

A Wintering no le tembló la mano lo más mínimo y vio cómo su tiro entraba mientras en el Palacio de los Deportes de Logroño sonaba la bocina final. 73-76. Consumaba así una remontada en la que sumó 10 de los últimos 15 puntos de su equipo en una soberbia demostración de carácter. El que le faltó al Clavijo cuando mejor lo tenía.

Ahora toca visitar al Sammic, que también perdió, en un partido a vida o muerte. El que gane, tendrá casi hecha la permanencia. El que pierda, entrará en las múltiples cábalas de una apasionante y agónica última jornada.

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