Ni sensaciones ni números

Ogungbemi supera a Coggins. El jamaicano fue uno de los motores del Lleida. :: LLEONARD DELSHAMS-SEGRE

El Lleida supera al Clavijo en un partido en el que venció el menos malo sobre la cancha ilerdense

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

El deporte vive de sensaciones y de números. El Lleida logró su primera victoria del año en el Barris Nord y puso fin a una racha de dos derrotas consecutivas. Fue el menos malo (70-62), porque el Clavijo fue peor. Ni sensaciones, ni números. Bueno, malos. Y eso que el desastroso último cuarto local (8 puntos) invitaba a la esperanza, pero los riojanos no lo hicieron mucho mejor.

70 LLEIDA

62 CLAVIJO

El Clavijo fue mejor reboteando, incluso en tablero contrario, robando balones y perdiendo menos, pero al final lo que cuenta es encestar. Ahí fue peor. Bajo el aro, en tiro de media distancia, en lanzamiento de tres y en tiros libres. Con un 34% de acierto no se puede ganar. A esa cifra se suma la que explica la diferencia en la anotación. Lleida: 23 puntos tras asistencia; Clavijo, 4. Eso, entre otras cosas, le pasó al Clavijo, donde las sensaciones decían que Yates estaba aguantando a su equipo (19 rebotes), pero sus 4/11 y 4/9 en tiros de dos y en libre lo dicen todo. Sensaciones engañosas. Números fríos. O el arreón final de Coggins, con dos triples y ocho puntos en el último cuarto, pero falló mucho más que acertó y para conectar esos dos triples desperdició cinco más. Otro espejismo.

El Lleida marcó la pauta desde el inicio, aunque los balones perdidos lastraban el ritmo. Ligeras ventajas que los riojanos anulaban con el acierto de tres (dos triples de Cabot) y las apariciones esporádicas de Yates, Moto y Carlos Martínez. El empate en ese primer cuarto (16-16) invitaba a pensar que quien menos mal lo hiciera ganaría el partido, pues el baloncesto elaborado no existía. Circulación y lanzamiento. Poco más. Con cuatro puntos por delante (16-20) al inicio del segundo cuarto, el optimismo era mayor. Entonces surgieron Karena bajo palos y Martí y Dukanovic en la media y larga distancia. 31-24 antes del 41-35 maquillado por un triple, el segundo de Quintela. El Lleida anunciaba ruptura y esta llegó.

Si los 35 puntos eran una cifra discreta, los 27 de la segunda mitad resultaron ridículos. Al Lleida le fue suficiente con marcar un parcial de 21-13 para definir el encuentro. Mbaye apareció bajo el aro. Ogungbemi, base, también. Desperdiciaron tres acciones consecutivas de dos más uno. Yates intentaba mantener el tipo de los logroñeses, apoyado en un inspirado inicio de Moto y un par de canastas de Coggins y Bravo. Y punto. Nada más. El Lleida jugaba con comodidad. Anotaba bajo aro, en penetración, vía en la que se supera al Clavijo con asombrosa facilidad, e incluso desde la línea de tres. 62-48. Partido casi finiquitado. Este equipo carece de ayudas, básicas en defensa.

Pero en esta categoría, nadie es mejor que nadie. Depende del día. Quién iba a pensar que el Lleida anotaría 8 puntos en diez minutos. Ni ellos mismos. Aún así. Necesitó más de 4 minutos para marcar por primera vez. Siete para su tercer punto. Nada. El Clavijo no sabía qué hacer. Llegar, circular por el perímetro y rezar para que entrara. Demasiado básico. Ni por esas. Sus plegarías no se oyeron.

Valladolid - Leyma Coruña 94-84

Tau Castelló - Iberostar Palma 82-66

Palencia - Barcelona B 62-64

Melilla - Levitec Huesca 92-48

Cáceres - Breogán 77-84

Lleida- Robusta Clavijo 70-62

Ourense - Oviedo 70-61

Prat - Sammic Hostelería Hoy. 18.15 h.

Manresa - Araberri Hoy. 19.00 h.

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