COPA DEL REY

Pesic logra que la confianza se instale en el vestuario del Barça

AMADOR GÓMEZ

LAS PALMAS. «Pesic tiene un carisma especial, unas ideas muy claras y sabe transmitir muy bien. No es fácil coger un equipo como este. Estábamos con muchas dudas y él ha conseguido cambiar la situación». Son palabras de Víctor Claver tras la conquista de la Copa cinco años después, el primer título del Barcelona desde la Supercopa de 2015, para acabar con la hegemonía del Real Madrid y recuperar la autoestima con el veterano técnico serbio al mando. «El cambio de entrenador nos ha dado la felicidad que habíamos perdido en el campo, y yo el primero. En el baloncesto, si no estás feliz, la pelota no entra. Estábamos en una situación jodida, y cuando estás muy abajo y te pasa algo bueno vas para arriba», aventura Thomas Heurtel, el MVP de la Copa de Las Palmas, donde se consumó la revolución liderada por Svetislav Pesic.

El técnico serbio de 68 años, retirado desde que abandonó el Bayern de Múnich en 2016 por problemas de salud, se encontraba de vacaciones con su familia esquiando en Austria cuando, tras la destitución de Sito Alonso, recibió la llamada del Barça para hacerse cargo de un equipo moribundo, prácticamente ya eliminado de la Euroliga y en caída libre. Considerado un parche, una solución a la desesperada al haber sido el primer entrenador que llevó al Barcelona a ganar su primer gran título continental en 2003, Pesic ha logrado en la Copa lo que parecía imposible, al revitalizar a unos jugadores que habían perdido la fe en el anterior entrenador y se encontraban desmotivados.

«El entrenador tiene que dar confianza, pero nadie ha nacido con ella. La confianza se entrena», proclamó Pesic durante su presentación. «Estoy preparado para motivar a los jugadores», aseguró. «Yo lo que he tratado es de arreglar la mentalidad de los jugadores y he aportado mi experiencia», añadió. Ahora queda las resurrecciones más complicadas: en Euroliga y en Liga Endesa.

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