A por la permanencia sin Elorduy

Jorge Elorduy, durante un partido del Promete. :: /Sonia Tercero
Jorge Elorduy, durante un partido del Promete. :: / Sonia Tercero

El Promete prescinde del técnico y confía en su segunda, Beatriz Pacheco, para sacar al club del descenso en nueve jornadas

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

Dos victorias en diecisiete jornadas han acabado por quebrar la confianza del Promete en Jorge Elorduy. A pesar del apoyo incondicional prestado durante muchas semanas, la derrota ante el Quesos El Pastor Zamarat del domingo y las urgencias clasificatorias provocaron ayer el despido del técnico vasco. Será su segunda entrenadora, Beatriz Pacheco, la encargada de intentar reconducir el rumbo de un equipo a la deriva.

En un escueto comunicado, el Club Deportivo Promete agradece «su trabajo, honestidad y profesionalidad durante la temporada». Pocas palabras más para un entrenador marcado por las circunstancias.

Porque éste nunca fue el equipo de Elorduy, sino que iba a ser el de José Ignacio Hernández, que no llegó ni a encarar la pretemporada por desavenencias internas. Su salida ocurrió a finales de junio, apenas un mes después de su presentación, y tres semanas después apareció Elorduy, con experiencia en España y Sudamérica.

Las riojanas están firmando un curso convulso de fichajes, lesiones y poca competitividad

A pesar del cambio de planes, el Campus Promete encaraba la temporada con satisfacción y grandes esperanzas. El primer equipo, que se quedó a las puertas de la Copa de la Reina y de los 'play off' por el título, aspiraba a lograr esas dos metas. Mientras, el filial, que se había mantenido en Liga Femenina 2 en su año de debut, anhelaba repetir y dar paso a nuevas jugadoras que luchasen por minutos en la máxima categoría.

Desde la entidad se repetían consignas para lograr esas metas. La primera, contar con una plantilla corta en el primer equipo (apenas ocho jugadoras), y que la plantilla del LF2 fomentase la rotación. La otra, ahondar en el trabajo de cantera para desarrollar el talento, palabra clave en el proyecto deportivo-educativo presidido por Luis Cacho. Sin embargo, el devenir de la liga ha cambiado todo. En primer lugar, la plantilla inicial se vio insuficiente por efectivos y calidad. Salieron Cristina Pedrals y Whitney Knight y llegó la contratación de Adrijana Knezevic, Milica Jovanovic y la 'estrella' Vanessa Gidden. Después también se fichó a Teneka Johnson, que se rompió cuatro partidos después, al igual que Knezevic, que sumó 12 encuentros. Y otra vez, hace una semana, llegaron dos nuevos refuerzos: Nicole Michaels y Anna Stamolamprou.

De la proyección de las jugadoras del segundo equipo, agua de borrajas. Laura Marco ha jugado seis partidos y 43 minutos. El resto (Manzanares, Livulo o Aponte) han sumado contadísimas apariciones.

Resultados negativos

La temporada comenzó de la peor forma, con seis derrotas consecutivas (algunas muy dolorosas como ante Al Qázeres, Cadí o Bembibre) antes de que el Promete se estrenase en el Palacio ante el colista, Movistar Estudiantes. Pero el rumbo no se iba a enderezar, aunque iban a llegar mejoras defensivas y una mayor competitividad con los refuerzos. La segunda victoria, ante IDK Gipuzkoa, pudo haber variado la tendencia si las de Elorduy no hubiesen caído por un punto ante el Perfumerías Avenida en su mejor partido del curso.

Desde ese 16 de diciembre hasta ahora, el Promete había cosechado otras cinco derrotas, la última ante un rival directo, el Quesos El Pastor Zamarat, que deja a las riojanas en una delicadísima situación.

A falta de nueve jornadas para el final de la competición, el Promete necesita sumar al menos dos triunfos más que las zamoranas o alcanzar al siguiente clasificado en la tabla, el Bembibre, que se encuentra a cuatro victorias. Lo peor es que en esta recta final las logroñesas se deben enfrentar a los seis primeros clasificados de la tabla, que se estarán jugando un puesto en los 'play off' (Mann-Filter, Girona, Ferrol, Gernika, Gipuzkoa y Avenida).

Así que Beatriz Pacheco deberá revertir una situación desesperada, dar confianza a las suyas y dejar que juegue un equipo que, hoy por hoy y por potencial económico y de plantilla, tendría que estar luchando por los puestos de honor.

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