Baloncesto | LEB Oro

Una noche de oportunidades

Jenaro Díaz da instrucciones a sus jugadores en el Palacio. :: díaz uriel/
Jenaro Díaz da instrucciones a sus jugadores en el Palacio. :: díaz uriel

El Clavijo, sin Carles Bravo ni Olekaibe, recibe a un Melilla necesitado de triunfos | Los riojanos, después de tres derrotas, desean exhibir su mejor juego coral frente a un rival experimentado y llamado a pelear por el ascenso

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

Logroño. Nunca se puede dejar pasar una oportunidad. Principalmente, porque no se sabe cuándo aparecerá otra. El Robusta Clavijo afronta esta noche (20.45 horas, Palacio de los Deportes) un enfrentamiento de máximo nivel que también se ha convertido en una prueba de capacidad y convicción. Melilla, uno de los favoritos a acabar la temporada entre los mejores, visita Logroño con muchas obligaciones. Y los locales tienen que aprovecharse de ellas para, de nuevo, mostrar su mejor baloncesto coral y volver a la senda del triunfo.

Tres partidos han transcurrido sin que los de Jenaro Díaz lo hayan logrado. Mientras, Melilla acumula dos derrotas consecutivas, las dos únicas en seis jornadas. Ambos necesitan ganar imperiosamente.

Y los riojanos llegan a la cita con dos bajas. La primera, la de Kevin Olekaibe. El estadounidense continúa en su país por cuestiones familiares y ayer, el técnico del Clavijo era claro: «Va a ser complicado que vuelva». Además, Carles Bravo fue operado ayer con éxito en Madrid de sus problemas de menisco, por lo que deberá estar fuera de las canchas al menos dos meses. A cambio, el Palacio podrá ver debutar al holandés Rogier Jansen «un base muy inteligente y que podrá compenetrarse bien con Quintela».

El debut de Rogier Jansen en el Palacio va a ser uno de los alicientes para la afición riojana.Los norteafricanos cuentan con un juego interior potente con Fran Guerra, Samb, Lucas o Fall.

Así que será una noche diferente para el público, que espera volver a encontrarse con el Clavijo que superó al Carramimbre Valladolid, único triunfo logrado en los tres encuentros como local. «El tiempo de competir es ya, pero el de mejoría es continuo», aseguraba ayer Jenaro Díaz.

Para el técnico, medirse a Melilla siempre resulta «un partido muy duro ante un rival hecho con buenos jugadores y mucho talento». Entre los puntos fuertes de los norteafricanos destaca el juego interior formado por dos hombres altos y muy potentes: Mamadou Samb y Fran Guerra. El primero acumula seis puntos y 3,4 rebotes por encuentro; el segundo, 10,5 puntos y seis capturas. Además, en la pintura también suman Javier Lucas y Fall. Los cuatro superan los 2,08 metros, misma altura que la 'torre' de los riojanos, Bieshaar. Díaz prefería no mostrarse preocupado. «Siempre veo cómo estamos nosotros. Cuando Evan Yates ha estado bien, no hemos tenido problemas ante nadie. Y cuando no, nos tenemos que apoyar en el equipo», aseguraba el técnico.

Pero el juego interior no es el único baluarte de los melillenses, dirigidos por un veterano Dani Rodríguez y con un juego exterior en el que brillan nombres con experiencia en la categoría, como Kapelan, Durán, Djuran o Pablo Almazán, todo un icono en Leb Oro.

La velocidad será importante en un encuentro de tanta necesidad. Así lo asegura, al menos, Alejandro Alcoba, entrenador del Melilla. «Nos interesa un partido al cinco contra cinco y donde nuestras fortalezas en ataque se impongan», indicaba en la previa. «Necesitamos que Guerra se sienta cómodo en poste bajo, que desde el bloqueo directo de Dani Rodríguez generemos juego y que los porcentajes de tiro vuelvan a la normalidad», incidía en referencia a los dos malos partidos protagonizados por los melillenses.

Para el base Erik Quintela, una de las revelaciones de la campaña, el partido también se puede ganar desde el estado anímico. «Son un gran equipo, con mayor presupuesto que nosotros, así que nos toca dar el cien por ciento. Si conseguimos que nuestro nivel de energía y actividad sea mayor, les vamos a meter en problemas», aseguraba en la previa. Para Quintela, el equipo deberá «encontrar el equilibrio» para superar a Melilla. «Cuando estamos todos juntos, podemos meter miedo a cualquiera», concluía.

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