«En Liga 2 vamos a recuperar las sensaciones de victoria y eso será positivo»

Luis Cacho, presidente del Promete, posa con Jacinto Carbajal, nuevo técnico.
/JUAN MARÍN
Luis Cacho, presidente del Promete, posa con Jacinto Carbajal, nuevo técnico. / JUAN MARÍN

Luis Cacho Presidente del Campus Promete «Igual que asumimos cinco ascensos en cuatro temporadas debemos asumir que jugaremos en Liga 2», asegura Cacho

VÍCTOR SOTO LOGROÑO.

El Campus Promete piensa ya en la temporada 2018/2019. El equipo matriz vivió un doloroso descenso deportivo, que ha desencadenado la pérdida de categoría del filial y también el de Primera Nacional. Toca volver a empezar desde un escalón más abajo, pero Luis Cacho, presidente del club, tiene claro que la filosofía no debe variar: la apuesta es el talento y la promoción de jugadoras. Pero con un objetivo marcado: el ascenso rápido.

- ¿Calificaría la temporada pasada de decepcionante?

- Depende del club o del primer equipo. El Liga Femenina ha descendido; el LF2 se ganó la permanencia y el de Primera también descendió. En categorías intermedias hemos ganado el campeonato Júnior y hemos quedado subcampeones en Cadete e Infantil. El balance es negativo por los dos descensos, pero el trabajo de cantera ha sido muy positivo. El club está creciendo de manera orgánica y sana. Es una base para tener en cuenta.

LAS FRASES Deporte femenino «Hay que ayudarlo un poco más. Es difícil gestionar un club cuando apenas puede generar recursos» Plantilla «Se harán ofertas de renovación a varias jugadoras del primer equipo, pero será difícil»

- Era un proyecto ambicioso.

- Sí, con tres equipos en categorías nacionales por primera vez. Pero era dar forma al propio modelo de club que queremos: desarrollar el talento de las jugadoras. De ahí la idea de cubrir la pirámide completa de las categorías para facilitar la proyección. El esfuerzo por mantener tres equipos ha sido muy exigente. Hemos tenido plantillas demasiado cortas y, además, la mala suerte con las lesiones nos ha castigado.

- Sin empezar la temporada ya comenzaron los problemas cuando José Ignacio Hernández renunció al cargo. ¿Qué ocurrió?

- José Ignacio renunció por motivos personales. Después se anunció su fichaje por la Federación, en septiembre, y no tengo por qué dudar de los motivos, pero eso son los hechos. Nuestra intención era traer a un entrenador cualificado porque habíamos acabado la temporada anterior a las puertas de la Copa y del 'play off'. Andreu Bou llevaba dos años y medio y era el momento de introducir un cambio para afrontar objetivos más altos. La figura de José Ignacio nos servía para trabajar con la alta categoría y con las de formación.

- Cuando el equipo se quedó sin técnico, se recurrió a Jorge Elorduy, apuesta que mantuvieron casi hasta el final.

- Apostamos por mantener a Jorge Elorduy hasta cuando ya se vio que era la última bala. Si eso fue demasiado tarde, a posteriori es fácil hacer valoraciones. Pero apostamos por confiar en el técnico y enriquecer la plantilla y no fue suficiente.

- ¿Se arrepiente de haber prolongado tanto esa confianza?

- Nunca debes arrepentirte de las decisiones tomadas. La diferencia entre victoria y derrota es muy sutil. El último partido de Elorduy fue una derrota ante Zamora. Si se hubiera ganado, estaríamos hablando de otra historia. En el club se tomó esa derrota como una línea roja para tomar esa decisión. No me arrepiento, asumo las decisiones cuando acierto y me equivoco. Los hechos son esos y ahora hay que mirar hacia adelante.

- El club mantiene esa idea de pirámide, pero cuando la temporada empezó a ir mal se miró al mercado, no al filial. ¿Por qué?

- Por sentido común. Son decisiones técnicas. Cuando va mal es razonable pensar que necesitas refuerzos.

- Ya durante la temporada se formalizó una plantilla mucho más cara que al principio de curso.

- Llegamos a hacer el esfuerzo económico al límite. Era una búsqueda de soluciones cualitativas, mediante la llegada de jugadoras contrastadas para intentar eludir los puestos de descenso. Y está claro que las posibilidades de contratación son más reducidas. Oportunidades como la de Vannessa Gidden son escasas.

- Después de una campaña muy larga, ¿su idea de club ha cambiado?

- Mi posición sigue siendo la misma y el proyecto, también. No hay dos temporadas iguales e igual que asumimos cinco ascensos en cuatro temporadas, debemos asumir que vamos a tener el primer equipo en Liga 2 y el segundo, en Primera Nacional.

- ¿Y el proyecto?

- Hay que replantear cómo llevar a cabo nuestro proyecto, que sigue siendo descubrir mejores formas de desarrollar el talento. El objetivo será el del ascenso, por lo que debemos formar un equipo suficientemente competitivo para tener opciones.

- ¿Se plantea ascender cuanto antes?

- Sí, claro, pero sin traicionar nuestra identidad. Habrá espacio para jugadoras jóvenes, para jugadoras locales y todas complementadas por un grupo de profesionales que puedan llevar el equipo hacia el ascenso.

- En la idea de plantilla, jugadoras como Paula Estebas, ¿van a seguir?

- No hay ninguna decisión respecto a la plantilla, sí en cuanto a las ideas. Se va a hacer oferta de renovación a varias jugadoras del primer equipo, pero también hay que comprender que son deportistas de Liga Femenina, tendrán ofertas y lo más probable es que las acepten. Yo estaría encantado de que alguna continuase porque sería la base más sólida para construir una plantilla competitiva, con identidad y continuidad. Será difícil, pero lo intentaremos. Además, habrá jugadoras del Liga 2 y también otro grupo del Primera Nacional, que llegue al club con talento para incorporarse a esa categoría de forma permanente o discontinua. Pero, de momento, no hemos comenzado el proceso de contratación. Está reciente la llegada del técnico y estamos trabajando con él para decidir.

- Este año se decidió hacer mudanza y llevar al equipo al Palacio. ¿Se baraja volver a Lobete?

- Tenemos la vocación de ser un club que genere masa social. En este sentido, la temporada ha sido un bache. Porque la gente responde a los resultados y estos han sido negativos, el juego ha sido pobre. Es lógico que el soporte social se resienta. Se ha unido que el Palacio es un ambiente frío que amplifica el problema. Aún no sabemos dónde se jugará. Se puede barajar la posibilidad de volver a Lobete. Pero no sólo depende de nosotros.

- Recientemente lanzó una petición a las administraciones de apoyo al deporte femenino ¿Existe una barrera entre ambos?

- El club está agradecido a las instituciones. Las subvenciones públicas, por desgracia, son una parte muy importante del presupuesto, especialmente para los clubes femeninos, que se ven en el hándicap de que nuestros deportes tienen menos seguimiento social: menos espectadores, menos atractivo para los medios y menos capacidad de generar ingresos. En este sentido, yo reclamo una discriminación positiva. Son las instituciones públicas las que tienen que ayudar a vencer este desequilibrio que es una herencia histórica. Si queremos cultivar el deporte femenino en igualdad de condiciones, hay que ayudar un poquito más a los clubes femeninos. Porque es difícil gestionar un club cuando apenas tienes capacidad de generar recursos. El cambio que hay que inducir es igualar.

- ¿Qué espera del próximo curso?

- En Liga 2 vamos a recuperar las sensaciones de victoria y de proyección y de ascenso y eso será positivo. Ganar siempre anima; perder, aunque estés en máxima categoría. Queremos recuperar al sentido lúdico y positivo de asistir, en Lobete o en el Palacio, a una fiesta.

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