Baloncesto

Jugar, ganar... y esperar

Jenaro Díaz da instrucciones a sus hombres. /Antonio Díaz Uriel
Jenaro Díaz da instrucciones a sus hombres. / Antonio Díaz Uriel

La derrota ante el Sammic obliga al Clavijo a ganar en el Palacio al Coruña en la última jornada y esperar resultados favorables que le permitan mantener la categoría

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

El varapalo de la pasada jornada, con la derrota en el último segundo ante el Araberri, convertía en trascendental para el Clavijo el partido de Azcoitia ante el Sammic. Los dos últimos se jugaban la vida y la salvación en 40 minutos. El que saliera airoso del duelo dejaba prácticamente atada la continuidad en la LEB Oro.

Y fue el equipo local, con el riojano Alberto Ruiz de Galarreta en sus filas, el que vivirá con más tranquilidad esta semana tras ganar por 77-72 al equipo logroñés. Mientras, el Clavijo tendrá que vivir con la angustia de verse obligado a ganar al Leyma Coruña en la última jornada y con la necesidad de hacer sus cuentas para ver qué resultados le pueden ayudar a evitar el descenso.

Última jornada

Tras esta jornada, la clasificación queda con el Clavijo como colista, con once victorias, las mismas que Lleida. Con doce quedan Huesca, Palma, Barça y Sammic.

El descenso, por tanto, se jugará en estos partidos:

Clavijo-Leyma Coruña

Araberri-Sammic

Huesca-Ourense

Palma-Valladolid

Barça B-Prat

Manresa-Lleida

Con todo lo que había en juego, los dos contendientes comenzaron atenazados por los nervios. Las defensas se imponían, aunque la ineficacia y la inestabilidad de los ataques ayudaban a ello. Moto y Yates se repartían los ocho primeros puntos de los visitantes, mientras que Serrano se mostraba dominante por parte local. Los de Azpeitia, tras un pequeño dominio inicial del Clavijo, abrió hueco con un parcial de 10-0 con un preocupante dominio del rebote ofensivo (15-8). Los riojanos reaccionaron antes de finalizar el cuarto y limitaron los daños al mínimo (17-16).

Phillip se volvió a convertir en el revulsivo que Jenaro Díaz necesitaba desde el banquillo y, con su habitual energía, lideraba un nuevo tirón en el marcador (19-25), con Gutenius y Bravo, con muy pocos minuto en los últimos partidos, sobre la cancha. El sueco estuvo especialmente acertado con 5 puntos en el segundo cuarto. El choque avanzaba con la igualdad que daba la escasez anotadora y los pequeños tirones de unos y otros hacían que el dominio cambiara cada pocas posesiones de bando. La salida del corajudo Ibón Guridi alentó al Sammic y cambió las sensaciones. Los vascos consiguieron revolucionar el partido a su favor y se escaparon hasta una ventaja que les daba tranquilidad de cara a la segunda mitad (41-33).

Tres triples en el comienzo del tercer cuarto (dos de Evans y uno de Maiza) doblaron la renta hasta hacerla casi definitiva (51-35). Pintaban mal las cosas para los visitantes, que seguían apoyándose en Yates para aferrarse a una mínima esperanza.

Diez puntos separaban el drama del respiro al comienzo del cuarto definitivo (60-50), pero la tendencia positiva del Sammic se estaba imponiendo a un Clavijo que volvía a sufrir el pésimo porcentaje desde la línea de tres. Sólo Quintela lograba mantener el tipo pero no era suficiente para acercarse al Sammic.

Todo lo contrario que Galarreta. El alero logroñés, especialmente motivado, alargaba la ventaja con dos triples (acabó con cinco de siete, 17 puntos y 16 de valoración) y comenzaba a rematar al equipo en el que jugó seis temporadas y que acabó capitaneando. De hecho, acabó por convertirse en el mejor y más decisivo jugador del encuentro y por sentenciar a los de su ciudad con cinco puntos consecutivos (75-58, minuto 35) y, además, ponía en serio peligro el 'average' particular (el Clavijo ganó en el Palacio por 17 puntos).

Un parcial de 0-10 resucitaba las esperanzas visitantes (75-68). El Clavijo tuvo ocasión de acercarse un poco más pero falló una doble ocasión para hacerlo. Evans anotó cuando ya se entraba en el último minuto y certificó la victoria de los suyos, que se cerró con el 77-72 final.

Desperdiciadas dos oportunidades, al Clavijo ya sólo lo queda una bala en el cargador. Será la última y ya no bastará con acertar en la diana, habrá que esperar también que otros fallen el tiro.

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