Baloncesto. Leb oro

Inesperada victoria del Clavijo sobre el poderoso Manresa (73-61)

Inyección de moral para el equipo riojano para intentar abandonar el farolillo rojo

LA RIOJALogroño

Sorprendente victoria del Clavijo. Inesperado triunfo del Clavijo. En el duelo de extremos que se ha vivido en el Palacio de los Deportes, el equipo riojano logró un sonado éxito ante uno de los equipos más potentes de la categoría como es el Manresa, que llegaba a Logroño encaramado a la segunda plaza de la tabla y con nombres de reputados jugadores entre sus líneas.

Aguantó la gasolina a diferencia de partidos anteriores donde el trabajo (el buen trabajo) sólo duraba medio partido, gracias al esfuerzo e implicación de toda una plantilla que sí que en esta ocasión sumó y aportó en un trabajo coral, a diferencia de partidos pretéritos, donde sólo sobresalía el nombre del infalible Yates.

Buen trabajo también desde el banquillo a la hora de dar tiempo y dosificar los descansos así como el tiempo en pista de un Yates que amenazaba ruina con sus faltas personales. Todo quedó en un alarma a la que no hizo falta recurrir como excusa en caso de derrota.

El Clavijo contó con las extraordinarias aportaciones de Yates, Phillip y Cabot y así el trabajo lució mucho más, tanto que superaron al Manresa de Trías, un coloso del baloncesto hispano en la capital riojana.

Trabajoso primer cuarto de los dos equipos con ataques posicionales y marcadas defensas. Costó darle ritmo al partido y eso que Quintela se desmarcó con un triple al que fue contestado a pares por Nacho Martín. El primer cuarto se cerró con un marcador favorable para los riojanos de 21-17 muy trabajado, pero quelimitaba a Yates con dos faltas.

En seguida se percató Jenaro Díaz de que si no dosificaba a su astro el entramado se podía venir abajo y el amenazador 32-37 al descanso podía ser el anticipo de otra semana de dolor.

El descanso fue muy bien aprovechado en el vestuario por Jenaro Díaz. Ordenó líneas y empujó con su motivación a sus jugadores para dar la vuelta al partido con el 49-48. En esos momentos se vivieron los pasajes de mayor equilibrio del partido, tanto en juego como en motivación.

Cualquier pequeño detalle podía desequilibrar el partido y el factor que desencadenó el frenesí final fue la fe. El Clavijo se vino arriba y empezó a creer a la misma velocidad que el Manresa empezó a sentirse de plomo. Acababa el tercer cuarto con un 57-53 que volteaba el final del cuarto anterior y que dejaba las espadas en alto para los minutos de desenlace.

Tan igualado corría el partido que no era ningua locura pensar en la prórroga. Lo que sí parecía de locos era ers 67-59 ¡9 arriba! del Calvijo a falta de seis minutos, o el 69-59, a falta de cinco o, por seguir con el listado, el 69-61 cuando quedaban tres.

Yates volvía a tirar del carro. Rebotes, acciones de espaldas a tabla guareciendo el balón y el contagio por el amor a las esquivas victorias como el pasional robo de balón de Quintela cuando ya los tiros del Manresa eran a la desesperada. Al final, el Palacio insufló fe y coraje en su equipo. Queda mucho trabajo por delante para salvar la categoría, pero con partidos como el de esta tarde el Clavijo puede pensar en mantener la categoría.

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