DOSIFICACIÓN BRILLANTE

Quise empezar a escribir mi artículo tras finalizar el tercer cuarto. La diferencia era tan grande que me empezó a salir la vena de entrenador de salón. Lo daba tan hecho que a España en estos partidos le sobra cuarto y medio. Sin embargo, irrumpió mi responsabilidad de entrenador de cancha, y apuré hasta el final. La lectura de esta nueva exhibición se centra en la dosificación que Sergio Scariolo está desarrollando. Lo comentaba en mi artículo anterior. Dosificar sin perder la magia que está transmitiendo España era todo un desafío. Sin Pau, reservado para hoy frente a Croacia, donde nos jugamos la primera posición, si no hay sorpresas, el equipo, más que la selección, dio otro paso brillante en esta competición.

Lo del banquillo inexperto habrá que ponerlo en cuarentena. Cuantos más minutos tienen, más nos enseñan que están preparados para grandes retos a este nivel. No sólo respetan la jerarquía del equipo, sino que la admiran, y esto les hace ser enormemente productivos y eficaces. Esta vez una Rumanía en su ambiente fue un equipo que aguantó más la superioridad de España. Aguantar más contra nuestra selección significa sólo unos minutos. Consiguieron que el partido no se rompiera definitivamente hasta el tercer cuarto, aunque la ventaja al descanso ya era importante. Los primeros minutos de juego demostraron que el día de descanso que tuvo Rumanía lo aprovecharon bien para preparar ciertos detalles del juego que les diera más fiabilidad y no permitir que España se escapara en el marcador. Salieron serios, concentrados y acertados. Un detalle de esa preparación fue la dificultad que Sergio Rodríguez tenía para pasar en las continuaciones de bloqueo. No encontraba ventajas. Sólo fue un espejismo. Nuestro seleccionador, dosificando esfuerzos sin perder en ningún momento el equilibrio del juego, consiguió que sin Pau y pocos minutos de Marc, nuestra selección diera otro contundente paso.

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