Baloncesto

El Clavijo sobrevive entre la angustia

El Clavijo sobrevive entre la angustia

El equipo riojano logra el triunfo ante el Tau Castelló en un choque ajustado en el que supo templar los nervios y acertar con los tiros libres en el decisivo final de partido

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

El Clavijo encontró un islote entre la angustia del naufrago y supo templar sus nervios cuando llegó la hora de pelear por seguir vivo o dejarse arrastrar por las peligrosas olas del descenso. Jenaro Díaz acertó (muy fácil decirlo a toro pasado por el que escribe estas líneas) con su apuesta táctica de contar con una rotación escasa -que ha justificado en que “es momento de ganar” en la rueda de prensa posterior- , con muchos minutos para sus hombres importantes, y logró el objetivo marcado. El triunfo ante el Tau Castelló (78-74) permite a los riojanos asirse con más fuerza al dogma marcado por su técnico antes del partido de “estar últimos no significa ser últimos”.

El choque fue muy complicado, farragoso por momentos. Los locales pusieron alma, no cejaron en su empeño de intentarlo pese a toparse con un muro de errores que acabaron por derribar con un último cuarto, que fue el mejor de todos, y con una serenidad fundamental desde el tiro libre para agarrar la victoria, la séptima de la temporada y la primera de 2018 como local (no ganaba en el Palacio desde que doblegó al Sammic Hostelería en la jornada 16).

En esta difícil campaña, lo que está muy claro es que, pese a la falta de continuidad en el juego, el Clavijo siempre encuentra un pilar en Yates que le ancla al partido. Lo del jugador de Cincinnati tiene mucho mérito. Su intensidad contagia y transmite pasión por el juego. Y, además, no deja de sorprender.

Si ya es la incuestionable referencia bajo los aros, en esta ocasión se atrevió con un tiro de tres con su particular mecánica que se convirtió en el único de los cuatro que acertó su equipo en un primer cuarto que dominó en todas las facetas del juego (10 puntos en el periodo inicial).

Las angustias habituales de los logroñeses en el tiro exterior se veían compensadas porque el Tau pasaba unos problemas todavía mayores (cero de cinco en triples en la primera mitad). Los de Jenaro Díaz, además, mejoraron en el segundo cuarto, con Bravo y Phillip atinados desde la larga distancia... y con el triple a tabla desde nueve metros y sobre la bocina de Moto que, para alegrar más a los incondicionales aficionados riojanos, dio una mínima ventaja a los suyos al descanso (34-33).

En un partido de defensas activas y tiradores desafortunados, el Tau Castelló (que sufrió en el calantamiento el percance de la lesión de Forner) se mantenía de la mano del incombustible Alfredo Ott (uno de los jugadores más queridos e importantes de la historia del Clavijo) y del poderío físico -exagerado aunque tosco- de Rowley (18 puntos, 9 rebotes y 25 de valoración).

Toni Ten sabía que si el choque se mantenía en estos guarismos, la oportunidad de llevarse el triunfo del Palacio de los Deportes iba a llegar. Pero ninguno de los dos equipos encontraba la regularidad para marcar el ritmo del partido. Había una intensidad sobre la pista que no se transformaba en efectividad. En el Clavijo, Yates (21 puntos y 7 rebotes) iba encontrando aliados en Cabot, Bravo y un Adala Moto que combina el todo y la nada pero que muere por cada balón. Mientras, Juanjo García producía en el bando contrario junto al martillo pilón de Rowley. Un arreón final antes de entrar en el último cuarto de la mano de Steinarsson dio una renta de cinco puntos al cuadro visitante, muy importante tal y como iba el partido (52-57). Un espacio que todavía se hizo más grande con un triple de Nacho García nada más salir del obligado minuto de parón.

El Clavijo reaccionó y el conjunto castellonense conseguía administrar con cierta solvencia su ventaja en un algo más fluido intercambio de canastas.

Quedaba por ver si las angustias en la tabla atenazaban a los locales en un final que se prometía ajustado. Jenaro Díaz tenía que lidiar con la acumulación de faltas tras echar un órdago por los elegidos para su particular 'círculo de confianza' (Balamou y Gutenius no jugaron ni un minuto, con Martínez lesionado y Phillip tocado en la primera mitad).

Siete puntos consecutivos, culminados con un triple gran final de Cabot, devolvió el mando a los logroñeses (70-68). Ott decidió no regalar el partido y se echó al equipo a la espalda y el Castelló retomaba una raquítica ventaja que el ex del Clavijo pudo aumentar. Pero falló dos tiros libres y los riojanos no desperdiciaron su oportunidad para seguir vivos y atinaron con cinco de los seis lanzamientos de personal de los que dispusieron.

Primero, Moto templó sus nervios para poner definitivamente por delante a los suyos (75-74), Quintela puso un punto más de aire y Coggins (que sacó el carácter al final) dio la puntilla.

Llegó la séptima. Díaz, satisfecho porque, esta vez sí, su equipo “jugó como entrena”, apuesta por el “partido a partido” y confía en seguir por este camino -agobiante y abrumador por momentos- que este viernes les ha acercado un poquito más hacia la salvación.

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