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El Campus Promete sufre pero respira

El Campus Promete sufre pero respira

El acierto en el tiro libre y la reacción defensiva final alivian la situación de las de Jorge Elorduy pero no hacen olvidar las carencias del equipo Las riojanas logran su primer triunfo después de un partido de más oficio que calidad y disputado hasta el final

V. SOTO

logroño. Y por fin llegó el triunfo. El Campus Promete sumó ayer una complicada y costosa victoria que acaba con su mala racha de seis derrotas, saca a las riojanas del último puesto y castiga a un Movistar Estudiantes que aún no ha estrenado su casillero de triunfos.

Lo positivo se resume en el marcador (68-62) y en el genio que se percibió en las riojanas, lideradas por Knezevic, Paula Estebas, Laura Herrera y un tremendo acierto desde la línea de tiros libres, desde donde consiguieron 23 puntos. En los apuntes a mejorar, falta de intensidad, incapacidad de mantener un ritmo continuo y demasiada irregularidad, especialmente en la circulación de balón. Pero lo importante es que se ganó. Y se hizo sin Vanessa Gidden. La Federación Española de Baloncesto no recibió a tiempo el tránsfer internacional y la pívot siguió el partido desde el banquillo, animando a sus compañeras.

Desde el principio se notó la tremenda tensión existente. Y también la posición de ambos equipos en la tabla. No se es colista por una circunstancia, sino por una acumulación de ellas. Así, en un primer tiempo plagado de errores, parecía que las riojanas podían alcanzar una cómoda renta, pero ésta no crecía de los siete puntos (11-4, 13-6 y 15-8).

Al cierre del primer parcial se llegaría con 17-12 tras una canasta de Knezevic. Pero la regularidad está reñida con el Promete. Más de cinco minutos estuvieron sin anotar las de Jorge Elorduy para encajar un parcial de 0-9 (17-21, m. 15). Errores en el pase, tiros precipitados, contragolpes más resueltos... un poco de todo. Y el aro del Estudiantes, cerrado. A pesar de esos malos minutos, hubo reacción, aprovechando un triple de Whitney Knight y el recurso de los tiros libres ante unas madrileñas que abusaron de las faltas. La igualdad volvió con el 25-25 y el 28-28, pero el choque no alzaba el vuelo. Knezevic, en la última canasta del parcial, ponía la garra capturando un rebote ofensivo y dejando el luminoso en 32-30.

A trompicones, llegó el otro gran parcial del choque, otro 0-9 para el Movistar Estudiantes (38-43, m. 26) que volvió a hacer temblar a las de Elorduy. Con un equipo de corriente alterna, reaccionaron Paula Estebas (un 2+1 y un triple) y Adrijana Knezevic, la más valiente. La diferencia se redujo hasta el 52-53 con el que se llegó al cierre del cuarto, pero el choque ya llevaba el sello del sufrimiento. Problemas en el rebote, acumulación de faltas y pocas ideas ofensivas forman una combinación perfecta para caer. Pero ayer, el rival era el otro colista, también con más debes que haberes, por lo que la situación se igualaba. En el momento del todo o nada, las logroñesas se aferraron al choque con uñas y dientes.

Los nervios atenazaban a las riojanas, que apenas anotaron en jugada. Sólo fueron dos, una lograda por Hall tras dos rebotes ofensivos (56-53) y otra tras captura de Sofía da Silva (62-57). Los otros doce puntos fueron desde la línea de tiro libre. Eso sí, las de Elorduy supieron defender, aunque a falta de 26 segundos un triple de Quirante puso el 64-60 y el nudo en la garganta. Pero Estebas y Hall encadenaron cuatro puntos tras faltas. Y la fiesta estalló en el Palacio. Por fin. No será un partido para recordar, pero sí para cambiar la dinámica y afrontar dos semanas de parón con mejor ánimo y nuevas esperanzas, a la espera de el estreno de Gidden.

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