FIEBRE EN LAS GAUNAS

Alarma bajo los aros

Moto salta en busca del balón, en el partido entre Clavijo y Melilla. Las gradas, muy vacías. :: s.t./
Moto salta en busca del balón, en el partido entre Clavijo y Melilla. Las gradas, muy vacías. :: s.t.

El Clavijo no supera sus problemas de las últimas campañas, mientras que el Campus Promete pierde fuerza

M. GLERA

No vive sus mejores días el deporte de alta competición (si se puede considerar así) en La Rioja. El Balonmano Logroño acusa la rebaja experimentada en su presupuesto; el Sporting Logroño se siente cómodo en liga, pero superado en la fase de ascenso; la UD Logroñés no da el paso definitivo, que no es otro que el ascenso al fútbol profesional; el voleibol sobrevive, mejor el Logroño que el Haro, pues el primero logra reinventarse al final de cada temporada; y el baloncesto protagoniza una de sus peores campañas, por no decir la peor, con Clavijo y Campus Promete en las últimas posiciones de sus respectivas competiciones.

Llama la atención el deporte de la canasta, que tradicionalmente ha sido el segundo en La Rioja por número de licencias y de equipos. Al fútbol nadie discute; el balonmano tiene su máximo exponente en el Ciudad de Logroño, pero las categorías inferiores carecen del brillo nacional o europeo del club que nació hace casi tres lustros.

El Clavijo lamenta su déficit económico respecto a otros conjuntos y sus años en LEB Oro sin otro proyecto que mantener la categoría, porque pensar en el ascenso conlleva un músculo financiero complicado de adquirir en esta región. Descendió el pasado ejercicio, pero los problemas burocráticos del Araberri le reabrieron las puertas de la categoría. No aprendió de errores cometidos en un momento, además, en que la división interna le convirtió en un club más débil. Tres victorias en doce partidos jugados, penúltimo en la tabla e inmerso en un camino pedregoso hacia una complicada permanencia. Y con una afición cada vez menos presente y cuyo número permite preguntarse si es necesario abrir el Palacio para sus partidos. Necesita el Clavijo reinventarse, pero la pregunta es cómo y quién puede llevar a cabo esa metamorfosis.

Clavijo y Promete transitan en las últimas plazas de sus competiciones

A los problemas del Clavijo, que no se ciñen a la actual temporada, se han sumado los del Promete. Una victoria en diez partidos jugados, después de múltiples cambios sobre la cancha y en el banquillo, ya que su primer entrenador no llegó a comenzar la pretemporada y el segundo no está siendo capaz de obtener un mejor rendimiento de esta cambiante plantilla.

Todo ello en un proyecto ambicioso en el baloncesto nacional, con equipos en las principales categorías, pero que esta temporada no está encontrando el camino soñado. La alarma es real, pero no sólo para él, sino también para el Clavijo y, por extensión para el baloncesto riojano, cuya cantera no da frutos de calidad.

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