La Rioja

El Valencia Basket tiñe de naranja la Liga Endesa

Rafa Martínez, capitán del Valencia Basket, levanta el título con su compañero Sam Van Rossom. :: Manuel Bruque / Efe
Rafa Martínez, capitán del Valencia Basket, levanta el título con su compañero Sam Van Rossom. :: Manuel Bruque / Efe
  • Dubljevic se corona como MVP tras un encuentro en el que el abrumador dominio del rebote por parte local sentenció a los blancos

  • El cuadro dirigido por Pedro Martínez apabulla al Real Madrid en el cuarto partido de la final y entra en la historia

El Valencia Basket hizo historia al inscribirse como séptimo campeón liguero en la historia del baloncesto español. Lo logró con una superioridad apabullante también durante el partido decisivo frente a un Real Madrid completamente desaparecido durante dos cuartos y medio, irreconocible salvo en los minutos finales cuando la empresa estaba muy cuesta arriba que perdió en la 'Final Four' de Estambul ese espíritu guerrero que le había permitido levantar 13 trofeos en las 19 finales anteriores disputadas en la 'era Laso' y que anda buscándolo.

Poco rastro de ello hubo en los tres encuentros consecutivos en los que los blancos fueron arrollados por una apisonadora, una impresionante máquina de hacer baloncesto que a la férrea defensa exhibida a lo largo de toda la temporada agregó en la ronda decisiva un abrumador acierto en ataque al que contribuyó la endeblez atrás de un equipo cuyos pesos pesados habían apelado en las horas previas al coraje pero que no lo encontró salvo en el arreón desencadenado a raíz del cambio a la defensa en zona ordenada por Pablo Laso en el tercer cuarto. Demasiado poco para salvar una campaña que alguna vez olió a triplete y que acabó saldándose con una solitaria Copa del Rey como resultado tanto de la desidia de parte de su extensísimo plantel y como de la convicción y ambición de dos conjuntos, el Fenerbahçe en la máxima competición continental y el Valencia Basket en la principal doméstica, a los que debe erigir sendos monumentos todos los aficionados al deporte de la canasta.

Se abre un panorama gris para la escuadra que entrena Laso, con varios jugadores señalados por su pobrísimo desempeño en la final. Randolph, Maciulis, Rudy, Ayón, Carroll, Hunter... La nómina de estrellas que han rendido por debajo de su nivel es muy extensa y aboca a replantear un proyecto que parecía navegar plácidamente.

Todo lo contrario que el Valencia Basket, un equipo al que pocos situaban en la quiniela de favoritos a comienzos de temporada pero que cerró la misma conquistando la gloria en la Liga que le negaron el Real Madrid en la final de la Copa del Rey y el Unicaja en la de la Eurocup. San Emeterio, Dubljevic -coronado como MVP-, Will Thomas, Luke Sikma, Sato... Todos ellos rayaron un extraordinario nivel, condición imprescindible para aniquilar a una de las escuadras más poderosas de Europa a la que acabó pasando factura la interminable campaña en la que hubo de disputar 82 partidos. Un ritmo agotador que apagó su creatividad en los momentos de la verdad.

Baste para comprender lo sucedido en el cuarto y último partido de la final la abrumadora diferencia bajo los aros. 47 rebotes capturaron los jugadores taronjas, frente a los 24 que atraparon los blancos. Un aspecto que suele dar cuenta de quién está más metido en el partido y tiene más claras las ideas. En todo ello sacó el cuadro local varios cuerpos de ventaja a su contrincante. El abrumador dominio de la zona de los valencianos no impidió al Madrid adjudicarse por la mínima el primer cuarto (19-20). Pero a partir de ahí los visitantes iniciaron una caída libre que les llevó a cerrar el segundo con la tercera mayor desventaja en un parcial de toda la historia para una final (18 puntos).

Tan sólo en el tercer cuarto, cuando Laso contrapuso una defensa en zona que nubló el demoledor ataque taronja se permitió el Real Madrid soñar con la remontada. Llegaron a colocarse a siete puntos. Era el momento que tantas veces se ha visto con el cuadro de Chamartín. Con Llull en modo 'increíble' y el 'Chapu' Nocioni tratando de alargar la hora de su adiós, comenzaban los nervios en la Fuente de San Luis. No hubo milagro en esta ocasión porque el Valencia Basket, galvanizado por su público y sabedor de que se hallaba ante una oportunidad única, dio un paso al frente y evitó que los pupilos de Laso salvasen el 'match-ball'. La Liga se queda en Valencia, que catorce años después de su primera y hasta este año única final, une por fin su nombre a los de Real Madrid, Barcelona, Joventut, Manresa, Baskonia y Unicaja. La Liga Endesa viste ya de naranja.

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