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baloncesto

Entrenamiento con un gigante

Fernando Romay, en el centro de la foto, rodeado por la cantera del Clavijo y del BBR. ::
Fernando Romay, en el centro de la foto, rodeado por la cantera del Clavijo y del BBR. :: / Juan Marín
  • Fernando Romay se reunió ayer con la cantera del Clavijo para fomentar la práctica del baloncesto como escuela de valores

logroño. Fernando Romay no resulta indiferente a nadie. Varias generaciones crecieron con sus rebotes, sus ganchos y tapones. La medalla de plata en Los Ángeles 1984 y la multitud de títulos logrados con el Real Madrid le dieron un renombre que ahora empieza a diluirse entre los más pequeños. «La verdad es que no le conozco, pero mi papá me ha dicho que jugaba muy bien», explicaba una canterana antes de empezar el entrenamiento programado con el gigante gallego. Eso sí, su altura y sus hechuras siguen impresionando. Y él se lo toma con su característico humor: «Los iconos de estos niños son los jugadores del Clavijo, los de la ACB y los de la selección. Yo intento aportar algo pero tengo un cuerpo hecho para el pecado y eso ayuda»

El Clavijo quiso aprovechar la visita del expívot para que se pasase por el polideportivo de la entidad a saludar, hacerse fotos y motivar a los niños en la práctica del baloncesto. «Me encanta la capacidad que tiene el deporte de ilusionar a los niños», explicaba el exjugador mientras recordaba con nostalgia y envidia sus inicios en el baloncesto «mucho más tardíos» que los de los niños de hoy en día. «El baloncesto me ha exigido mucho pero me ha dado todo. Es una gozada la labor que se hace con la cantera y cómo se forma a los chavales en valores, algo tan necesario», incidía. Romay no quería hablar de táctica en un «deporte técnico que obliga a muchas repeticiones». «Lo importante es que se diviertan, que vayan a jugar con una sonrisa», concluía mientras saludaba a unos niños sorprendidos por la altura y unos padres fascinados por el mito.