La Rioja

Gerun fue el máximo anotador de los riojanos con 18 puntos. :: miguel herreros
Gerun fue el máximo anotador de los riojanos con 18 puntos. :: miguel herreros

LEB ORO

El Robusta recibe una nueva paliza

  • Los de Antonio Pérez mostraron su peor cara defensiva ante un rival que les superó primero en la pintura y luego desde la línea exterior

  • El Palma superó los 100 puntos en el Palacio ante un conjunto riojano que sólo jugó el primer cuarto

logroño. El premio estaba en la pintura, previno Antonio Pérez, técnico del Calzados Robusta, en la previa del partido. Pero él creía que en la del Palma Air Europa, nunca en la de su propio equipo. Había diseñado una maniobra envolvente para evitar que el partido se decantase desde la línea de tres. Pero no contó que el Palma Air Europa también tenía su plan y que era el de exhibir su cara B. Ni zona, ni francotiradores. Fuerza y acierto.

Y en el juego del gato y el ratón, ganaron los baleares. El Calzados Robusta es un enfermo al que cualquier soplo de aire se le convierte en pulmonía. Salieron bien los locales, aguantaron doce minutos y, con los cambios y las consignas, se descolocaron. Se perdieron hasta unos límites no por ya vistos siempre sorprendentes. Otro desastre más que hace olvidar el triunfo de Marín y que devuelve al Robusta a su realidad. Colista y al borde del colapso tras nueve partidos y una sola victoria. Otra vez humillados y dando la peor imagen, con un rival que superó los 100 puntos. Ni tan siquiera hubo pitos para despedir al equipo, sólo para Vicens, por provocar al público. El silencio de las despobladas gradas es la peor respuesta posible para un equipo que deja frío.

Y eso que los jugadores locales saltaron concienciados hasta sumar la primera gran ventaja (21-11, m. 7) con tres tiros libres de Popadic, premiado junto a Bonifant con la titularidad. Pero el Palma, con la entrada de Mikel Úriz en la dirección, reaccionó hasta llevar el partido al 25-22 al final del primer parcial.

Los riojanos sumaron su última ventaja del partido tras un palmeo de Tunde tras fallo de Norris desde la línea de tiro libro (28-26). Ahí llegó la ya habitual caraja del Clavijo. Un 2-18 de parcial para los de Palma ante un Clavijo incapaz de defender el juego abierto de su rival ni tampoco abortar las líneas de pase. Si, además, en ataque se suman los dobles, las pérdidas y las malas decisiones de tiro, se generan las condiciones adecuadas para romper un partido (30-44, m. 17).

La mínima respuesta vino con un triple de Bonifant y una penetración de Gerun, pero al descanso los locales se iban a marchar con una desventaja de 15 puntos (37-52). Otra vez demasiados puntos por remontar y demasiado trabajo que realizar por cinco minutos de desconexión.

Pero es que ayer no era día de remontada, sino de luto. Los dos parciales finales fueron una comedia, con el Palma luciéndose desde la línea exterior (ahí empezó a trabajar Bivia, hasta ese momento desaparecido) y Vicens, Úriz, Fonseca, Mockford. Cualquiera valía para hacer un trillo a un equipo sin alma ni capacidad de reacción. Primero, las ventajas superaron los 20 puntos. Al final del tercer cuarto, se aproximaron a los 30 (50-78).

Y la situación se agravó al final, con un Palma ya lanzado a su juego de acierto desde el exterior (los triples que se guardaron en los primeros minutos se los cobraron al final) y un Robusta incapaz. Con el partido perdido, llegaron los innecesarios minutos para Reyes y Birgander, y la provocación de Vicens, lo único que levantó al Palacio, ya muerto. Como el equipo si no mejora rápido porque la liga ni para ni espera a nadie.