La Rioja

FIEBRE EN LAS GAUNAS

La aventura angoleña

Adrián Rubio, quinto por la izquierda en la primera fila, posa con el Libolo. :: l.r.
Adrián Rubio, quinto por la izquierda en la primera fila, posa con el Libolo. :: l.r.
  • El fuenmayorense Adrián Rubio afronta su primera experiencia en el baloncesto de ese país, en el Libolo de Luanda

Desde que nació hace 27 años, Adrián Rubio ha llevado el deporte en sus venas. Le viene de familia. Su padre llegó a ser un buen lanzador de béisbol en su Cuba natal, y, como él, siempre ha tenido facilidad innata para practicar todos los deportes. Pero lo de Adrián es el baloncesto. Lo ha practicado desde niño, desde que comenzó en Cenicero hasta que se fue a estudiar Educación Física a León. En Barcelona comenzó a trabajar como preparador físico y entrenador personal de deportistas. Su trabajo y su dedicación al baloncesto no pasaron desapercibidos en el mundillo de la canasta y así, este verano le llegó la llamada de Hugo López, exentrenador ayudante del Real Madrid y otros equipos españoles, que le brindó la oportunidad de entra a formar parte de su proyecto en Angola, en el Libolo, uno de los cuatro equipos más fuertes del país africano.

De Angola se recuerda que fue el equipo que humilló a España un 31 de julio de 1992. Adrián tenía 3 años. Aquella derrota ha pasado a la historia como el 'Angolazo'. Juegos Olímpicos de Barcelona, pasión por el baloncesto tras la medalla de plata de Los Ángeles... y Angola gana 63-83.

Aquella es una vieja historia para Adrián Rubio. Vive a 25 kilómetros de Luanda y ha asumido la preparación del Libolo. Diez meses de competición en la que se incluye la Liga de Campeones africana, que disputarán en diciembre en El Cairo como vigente campeón de la Supercopa del país.

Rubio se siente feliz en África. En agosto, el Libolo ganó el torneo Victorino Cunha, que organiza el Club 1º de Agosto, entrenado también por el español Ricard Casas. En el trofeo participaron los otros dos equipos más importantes del país, el Atlético Petroleros y el Interclube.

«Angola es un país en pleno desarrollo, lleno de contrastes económicos, que cuenta con grandes recursos naturales, pero que necesita estructurarse y organizarse para mejorar su sociedad», indica.

El baloncesto es un deporte muy seguido y tiene fama de ser muy físico. «Cada día estás con los entrenadores y jugadores trabajando y luchando por mejorar y competir al mejor nivel. De ese trabajo salen muy buenos momentos que siempre recuerdas», indica antes de señalar que el primer reto es «adaptarse y prepararse mentalmente» para «disfrutar de los buenos momentos y relativizar los malos relativizarlos».

Una vida nueva da para escribir muchas experiencias, como indica Rubio. «Cada día vives algo diferente. El tráfico es una locura, por ejemplo. Aquí hay un dicho que dice 'conduce para ti mismo y para los demás', pero el 'para ti mismo' es la primera condición. Un día me paró la policía por algún motivo desconocido. Primero me quería multar, pero cuando me identificaron, me pidieron una camiseta del equipo y todo quedó en nada. La verdad es que daría para escribir un libro», concluye.

No oculta Adrián Rubio que le gustaría volver a trabajar en un futuro en España, pero no descarta ninguna posibilidad debido a la dificultad que entraña entrenar en casa. «Después de esta experiencia en África , puedo vivir en cualquier lado», afirma.