La Rioja

Adrián Laso intenta anotar ante la defensa de Mike Carlson, un ex del Clavijo. :: juan marín
Adrián Laso intenta anotar ante la defensa de Mike Carlson, un ex del Clavijo. :: juan marín

La cara amarga del baloncesto

  • El Calzados Robusta sufre su quinta derrota consecutiva ante un Gipuzkoa más acertado

Logroño. El deporte no sabe de justicia ni de méritos. Tampoco de entrenamientos, trabajo o esfuerzo. Es cruel, en ocasiones, pero también dadivoso. Se nutre de caprichos y arcanos. El Calzados Robusta sigue viviendo, una jornada más, en la cara amarga del baloncesto. Sumó ayer su quinta derrota y empieza a entrar en una vorágine peligrosa. Ayer perdió dando la cara ante un rival muy potente, como el Retabet Gipuzkoa. Y eso es positivo. Pero le faltó ese plus de equipo campeón, esa resolución final, ese temple y acierto que sí tuvieron los guipuzcoanos. Unos detalles, pinceladas apenas, pero que desequilibran la balanza a uno de los dos lados. Y los de Porfirio Fisac estuvieron más acertados en la recta final. Más seguros y equilibrados, lo suficiente para llevarse el triunfo y dejar a los de Antonio Pérez heridos.

Se movió el partido a ritmo de triple. Más de la mitad de los puntos de esos 20 minutos iniciales se lograron desde la línea exterior. Un pulso de aciertos y madurez porque en momentos de tensión, los nervios pueden arrastrar a los tiradores. Sin embargo, los exteriores de ambos conjuntos mostraron nervios de acero para decantar momentáneamente el marcador para cada bando.

Primero fue el Gipuzkoa el primero en abrir ligeras diferencias, pero al final del primer cuarto se llegó con el choque casi igualado (16-18). Respondió el Calzados Robusta con dos triples de Alberto Martín, que necesita confianza pero que empieza a mostrar sus cualidades, y buenas acciones defensivas de Tunde. También Álex Reyes aprovechó sus minutos y anotó un triple para poner la máxima ventaja, hasta el momento, para los locales (33-27, m. 16). Pero el Gipuzkoa es un equipo sólido, con costuras de grande y que aprovecha los resquicios, ayer, el rebote ofensivo, en el que estuvo más acertado. A falta de dos minutos para el receso, un ex de la casa, Mike Carlson, hizo su aparición. A golpes, sin amilanarse y con un buen espectáculo, se llegó al descanso con los donostiarras manteniendo la diferencia (35-37).

Iba a sufrir el Clavijo uno de sus vahídos y los vascos iban a lograr la primera gran renta del choque con un 'alley oop' culminado por Carlson. En la montaña rusa habitual, Garrido iba a tomar el mando y sumar una reacción de siete puntos para volver a soñar (48-50). Garrido iba a cerrar un parcial sensacional con un triple para el definitivo 53-57.

Quedaba vida, pero había que administrarla con inteligencia. Y Bravo, desde el exterior, encadenó dos triples para igualar la contienda (59-59, m. 32). Incluso se pondrían por delante los riojanos (61-60) con una anotación de Adrián Laso, mermado físicamente.

Espoleados

Fue como un golpe en la moral del Retabet. Los guipuzcoanos guardaban una marcha más que lucieron, cómo no, desde la línea de tres, con dos secundarios de lujo, Lasa y Pino. Otro impulso y otra vez a remar contracorriente. Se pudo soñar tras otro lanzamiento lejano de Galarreta (69-72) pero el Robusta se equivocó. Llevado por las ansias y por el anterior acierto, fiaron todo a la muñeca de sus tiradores. Garrido no se vio y dejó la responsabilidad al novato Bonifant, que erró bien defendido. En el último minuto apenas dio tiempo a más, con otro error en ataque y el mate final de Tunde (73-78) que daba por concluido otro choque frustrante, peleado hasta el final pero de desenlace conocido. Una derrota, la quinta, de una liga que no para y no deja tiempo a lamentaciones.