La Rioja

«Fue la vuelta deseada a Lobete»

Juana Molina entra a  canasta en el partido del  pasado miércoles. :: sonia tercero
Juana Molina entra a canasta en el partido del pasado miércoles. :: sonia tercero
  • Juana Molina , Base del Campus Promete

  • Tras su intervención de rodilla en marzo, la ciudadrealeña se estrenó en Logroño con 11 puntos y «grandes sensaciones»

El 6 de marzo, Juana Molina se marchó de Lobete entre llantos y lamentos. En una entrada a canasta, la base manchega vio cómo los ligamentos de su rodilla se quebraban. 220 días después, Molina retornaba a Lobete y salía de la pista emocionada y por la puerta grande, entre los aplausos de la afición. Entre el encuentro ante el Perfumerías Avenida y el Spar Gran Canaria, sólo la jugadora sabe lo que ha tenido que sufrir. Pero, a los 25 años, tiene muy claro que todo ha valido la pena: «Fue la vuelta deseada a Lobete, como si llegase de nuevo a casa. Me sentí muy arropada por nuestra gente».

Aunque ya había vuelto a la cancha en la jornada anterior, frente al Lacturale Araski, el del miércoles fue un encuentro especial por volver a la pista donde se lesionó y hacerlo, por fin, con un triunfo. «Jugamos muy bien, si dudas, y creo que el triunfo nos va a servir para crecer», explicaba la ciudadrealeña. «Ante el Araski me había sentido como una infantil que va a debutar. No eran nervios, pero sí ganas e ilusión de hacerlo bien», señalaba. En el partido frente a Gran Canaria, además, anotó 11 puntos, con una serie de tres triples consecutivos, tres rebotes y tres recuperaciones, para lograr 17 puntos de valoración, la segunda mejor jugadora del Campus Promete. «Tuve muy buenas sensaciones, no me sentí perdida en la cancha. Pero hay que seguir trabajando y, sobre todo, pensando en el equipo», resumía.

La convalecencia ha resultado, para Molina, «larguísima» pero jamás ha perdido las ganas. «Es duro, pero también es gratificante, porque cada día comprueba que mejoras y gracias al trabajo de los fisios y del equipo médico todo ha resultado más fácil», incidía. «A veces la rutina de fisioterapia o piscina se hacía duro, pero todo lo compensaba saber que iba a volver a jugar «, añadía.

Y la Juana Molina que ha vuelto a las canchas es «distinta». «La lesión, aunque parezca raro, me ha servido para crecer y sentirme más madura. En el campo hago más lecturas, pienso más y soy más pilla», revelaba. Y su explosividad y acierto exterior no ha cambiado, así que la base tiene cuerda para rato, aunque ella ya no quiere pensar más en la lesión: «Ahora el objetivo es el equipo y encadenar una buena racha de triunfos».