La rabia y la retirada del debutante Iván Fernández

Iván Fernández.
Iván Fernández.

OLGA JIMÉNEZ

vitoria. La ilusión no basta para competir a nivel mundial en un maratón. La dureza de los 42,195 kilómetros es solo el principio. Las dificultades se van añadiendo a un ritmo infernal acompañado de una climatología adversa. Iván Fernández sufrió en propias carnes la exigencia de un campeonato del mundo, y sus piernas dijeron basta en el kilómetro 34 en Londres. «Ha sido una carrera durísima con un circuito complejo que muscularmente me ha dejado tocado definitivamente y me ha obligado a tomar la decisión de retirarme», comentaba a EL CORREO desde Inglaterra. No todo es como empieza, porque el ritmo de inicio y los primeros 21 kilómetros los cubrió según lo previsto. «Hemos arrancado valientes. La media la he pasado al ritmo previsto con un tiempo de 1:06. Luego el paso de los kilómetros y las curvas y cuestas del circuito han empezado a pasar factura», explicaba el alavés en relación a un trazado muy exigente a pesar de todo el encanto de recorrer la orilla del Támesis.

Problemas en los isquios

«En el kilómetro 25 he tenido las primeras señales de que algo no iba. Los isquiotibiales han empezado a quejarse y me he puesto alerta, aunque he conseguido mantener la cabeza fría y la frecuencia de zancada, pero ha durado lo que ha durado. Hasta ese momento me he vaciado». El sufrimiento y la decepción del vitoriano, que acudía a la cita londinense con la intención de mejor su mejor tiempo, 2:12:55 logrado en Hamburgo en 2016, se reflejaba en sus palabras. «Menos sangre, lo he puesto todo para competir: esfuerzo, sudor y lágrimas. Estas últimas de rabia. Pero volveré a llenarme de ilusión para el próximo maratón», concluía optimista el atleta del club vitoriano El Prado.

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