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Sólo Jim calmó la angustia de Derek

Derek Redmond, acompañado de su padre Jim. / R.C.

Redmond revivió su calvario con las lesiones en la semifinal de 400 metros y cruzó la meta cojo, entre lágrimas y agarrado a su padre

DANIEL PANEROMadrid

En el Estadio Olímpico de Montjuic se vivió uno de los momentos más emotivos de los Juegos. Derek Redmond era uno de los favoritos para ganar el oro en los 400 metros lisos. No en vano, había dejado atrás sus problemas en el tendón de Aquiles, por los que llegó a pasar por el quirófano en 13 ocasiones, y se había impuesto en los 400 por relevos un año antes al equipo invencible de Estados Unidos. Su enorme sacrifico le llevó a estar en la semifinal con el mejor tiempo, pero todo se vino abajo tras 250 metros. La distancia restante es historia del atletismo.

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Redmond se desgarró el tendón de su pierna derecha y dijo adiós a toda opción de luchar por el metal. El británico cayó a la pista entre lágrimas y de inmediato Montjuic captó el momento de angustia que se estaba viviendo. Aquel favorito, que se había perdido también por lesión la cita de Seúl'88, pasó a ser el centro de atención y desencadenó todo un torrente de sensaciones cuando su padre saltó a la pista como una exhalación para ayudarle a completar el recorrido.

La imagen de Derek Redmond a la pata coja, entre lágrimas y colgado de Jim, su padre -que obvió la seguridad-, contagió a todos los asistentes. Montjuic se entregó a la otra carrera, la que estaba viviendo una de las estrellas de los Juegos contra su propio destino. «Lo estaba haciendo por mí, no por la gente. No importaba si pensaban que yo era un tonto o un héroe. Yo quería acabar la carrera», aseguró después de completar la prueba. «Estoy más orgulloso de él que si hubiera ganado. Se necesita mucho coraje para hacer lo que hizo», sentenció su progenitor.

Aquel episodio fue el último de Redmond como atleta. Los médicos le recomendaron abandonar ese deporte tan agresivo para su musculatura y lamentaron que nunca más pudiera volver a representar a su país. En la actualidad dedica su tiempo a dar charlas motivacionales en las que su figura y aquel momento juegan un papel clave.

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