La Rioja

«Me despertaba por la noche soñando que volvía a jugar»

  • El zamorano completó el lunes su primera sesión después de seis meses alejado de la normalidad. Santos ha necesitado 196 días para volver a sentirse futbolista

  • Miguel Santos Jugador de fútbol

A las 11.45 horas de un caluroso 12 de junio, Miguel Santos cerraba los ojos. Los abría. Miraba al cielo. Los cerraba. El dolor era visible en su rostro. Allí, tumbado sobre el césped, junto a la banda, sentía que su temporada había acabado. Adiós en el momento más importante, cuando su UD Logroñés se estaba jugando el ascenso. Fin de etapa y de Vuelta. 196 días después, Santos ha vuelto a entrenarse con el grupo. Se siente bien. No tiene licencia con la UD Logroñés y no sabe si el club se la tramitará o no, pero está tranquilo. Estos seis meses le han hecho madurar. Ha llorado, ha pensado que no volvería a jugar más al fútbol, pero también ha aprendido a valorar cada detalle mucho más.

¿Cómo está?

La verdad es que muy bien. Estoy en la recta final de recuperación. El día 30 se cumplirán seis meses de la operación y todo sigue por su curso normal. De hecho, la recuperación ha sido muy buena, mejor imposible. Estoy entrenándome con el grupo y, además, con normalidad, aunque tengo el cuerpo cargado por el trabajo, pero es algo normal. Para mí es como si estuviera en pretemporada.

¿Sabe cuantos días han pasado?

Seis meses, pero días...

196 días desde que se lesionó en Sevilla.

¿196 días?

¿Han sido jornadas de pensar e incluso de llorar?

La verdad es que llorar, sólo lloré el primer día, el que me lesioné. Estábamos luchando por ascender después de una muy buena temporada tanto a nivel colectivo como personal y llega ese minuto 15 en el que me lesioné. Supe al instante que era algo grave. Siempre tienes la esperanza de que sea lo menos posible, pero cuando noté ese chasquido y sentí el dolor sabía lo que había pasado. Mis compañeros estuvieron pendientes de mí en todo momento, pero en el descanso, con el grito del equipo, me derrumbé. Fue el peor día de todos. A partir del lunes siguiente desconecté. Me fui a casa, con mi familia y amigos y cuando regresé a Logroño fue para comenzar a trabajar en la rehabilitación. La verdad es que el tiempo ha pasado muy rápido. El tiempo lo cura todo y tengo unas ganas enormes de jugar.

El lunes por la tarde finalizó su primer entrenamiento completo con el equipo. ¿Cómo se sintió?

La verdad es que bien. Llevo trabajando bastante desde el cuarto mes. Bicicleta, natación, gimnasio, carrera continua,... Ritmo tengo, pero me falta el ritmo con balón, el movimiento con los compañeros,... Me encuentro bastante bien.

¿Cómo ha sido su día a día durante estos meses alejado del césped?

Es muy diferente. Estás solo. Por mucho que vengas a las instalaciones y estés con el equipo, al final trabajas solo. Me levantaba e iba a la mutua. Luego llegaba al entrenamiento. Comía, siesta y de nuevo al gimnasio. Siempre solo, aunque es verdad que mucha gente me ha ayudado en estos meses. Lo más importante es la fuerza mental, tener claro qué debes hacer. Para mí, la clave es desconectar y pensar que no puede estar ahí, en el césped, y que para llegar en plenas facultades tienes que trabajar muchísimo cada día.

En una recuperación tan larga siempre hay momentos de debilidad. ¿Hubo algún instante en que se planteó si se recuperaría totalmente? ¿Se vio estancado?

La verdad es que he vivido semanas muy buenas en las que he mejorado muchísimo, pero también días en los que llegaba a casa derrumbado. Esos días le decía a mi novia que era imposible volver a jugar, porque me dolía la rodilla al dar un pase. Ella me ha apoyado mucho y me dejaba todo muy claro. «Miguel, llevas cuatro meses y medio y ésta es una lesión que necesita seis meses o más. ¿Qué quieres», me decía. Llegaban días en los que me preguntaba cuándo volvería a jugar y en los que sentía que no evolucionaba, pero no era así, porque a los cinco meses y medio estaba mucho mejor que a los cuatro. Hay días buenos, malos e incluso en los que retrocedes. La lesión me está sirviendo de mucho, sobre todo para aprovechar cada minuto de fútbol el día que vuelva a un campo.

Para valorar lo que significa sentirse futbolista.

Cuando estás jugando no te das cuenta de lo que estás viviendo. A partir de ahora le doy importancia a todo, no sólo a jugar.

¿Ha desaparecido el miedo del cuerpo?

Es lo que intento hacer ahora. Desaparece el miedo poco a poco en los movimientos con balón, en los giros, en las frenadas bruscas. El lunes salté en busca de dos balones y me fue bien. También es verdad que mis compañeros no se van al choque conmigo como con otros jugadores. Estoy empezando a quitar ese miedo.

Se lesionó en un partido de play off de ascenso. La situación ahora es otra. ¿Cómo ha visto a la UD Logroñés en estos diecinueve partidos de Liga?

Es un año complicado. Hemos cambiado de grupo, el equipo es nuevo,... Nos estamos adaptando. De cualquier forma, llegamos a la segunda vuelta con muchas ganas y creo que el nivel del equipo es muy bueno e irá hacia arriba.

¿Siguen creyendo en el play off de ascenso o creen para no desfallecer?

Ahora mismo no tenemos que pensar en objetivos como el play off, sino en el 8 de enero y en ganar ese partido. Y cuando pase, en el próximo encuentro. No tenemos que volvernos locos, sino ir semana a semana y competir.

¿Cuál es su situación dentro de la UDL?

Ahora mismo estoy sin contrato porque estaba de baja. Tenemos que reunirnos y hablar del futuro. Ambas partes diremos lo que pensamos.

¿Qué quiere usted?

Está claro. Mi idea desde que me lesioné es volver a jugar con la UDL.

¿Y qué dicen ellos?

No lo sé. El míster no me conoce y hay que ver qué le hace falta para la segunda vuelta. En estos días se aclarará todo.

¿Le veo muy cauto?

- Tranquilo, muy tranquilo. Han sido seis meses muy duros y ahora no me puedo volver loco. Lo que quiero es recuperarme por completo y alcanzar ni nivel.

¿Sería una decepción no volver a jugar con la UD Logroñés?

Tampoco tengo que pensar si es una decepción o no. Para mí es primordial jugar en el Logroñés. Es mi segunda casa después de tres años. La gente me ha acogido muy bien, mis compañeros también, los técnicos me han dado mucha confianza... Pero también entiendo al club. Tiene que buscar lo que le convenga. Lo único que puedo darles es trabajo e ilusión.

Lesionarse siempre es duro, pero usted se recupera en un club que le permite trabajar con todos los medios posibles. Le hablo de contratos y de cuestiones como Seguridad Social. ¿Ha sido fundamental contar con esos derechos de trabajador?

Lo he hablado con mucha gente. Lesionarse siempre es malo, pero me he lesionado en el mejor sitio en que podía hacerlo. Estoy cubierto por todos los lados: operación, recuperación, fisioterapeuta, preparador físico, un equipo en el que entrenar... Es una suerte. Conozco muchos casos de clubes que no ofrecen lo que da el Logroñés. Somos privilegiados por tenerlo, lo que ocurre es que no lo valoramos hasta que no lo necesitamos. Ya que me he lesionado, doy gracias porque haya sido así. Creo que es por eso que ahora estoy también.

Lo curioso es que un club que cumple con todas su obligaciones impositivas tiene menos recursos económicos para ofrecer a sus jugadores.

Cada jugador debe valorar lo que le ofrecen. Aquí estás cubierto por todos los sitios, pero cuando firmas por un club no piensas en que puedas lesionarte. Y tienes tu mutua y tu paro. Es algo fundamental en un club de Segunda B.

¿Qué cree que sentirá cuando salte de nuevo a un campo para jugar en competición oficial? ¿Está preparado?

Llevo seis meses preparándome. He soñado más de treinta veces con ese momento. Incluso cuando no podía ni entrenarme me despertaba por las noches con ese sueño. Cuando vuelva a saltar a un campo estaré nervioso, pero la ilusión será como la del primer día en que jugué al fútbol.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate