Zizek, un torbellino filosófico

Slavoj Zizek. EFE/
Slavoj Zizek. EFE

El provocador pensador esloveno defiende la 'loterocracia' y el 'terror democrático' y critica el cinismo ecológico y la hipocresía de Europa con los refugiados

MIGUEL LORENCIMADRID

La cabeza de Slavoj Zizek (Liubliana, 1949) es un volcán. Su mente funciona a la velocidad de la luz. Como Los Ramones encadenaban sus temas, este pensador esloveno iconoclasta y un poco punki anuda provocadoras ideas en un torbellino difícil de seguir y de digerir. Hiperactivo, frenéticamente locuaz, cargado de tics, en su inglés chistoso y con intenso acento eslavo diagnóstica los males y los desafíos de la sociedad conectada.

Salta de los videojuegos al hipercontrol de Google, Amazon o Facebook. De 'Los juegos del hambre' a la novela negra de Vázquez Montalbán o Camilleri. Del capitalismo digital a los riesgos de la selección genética «de la que surgirá una nueva esclavitud». Acuña conceptos como «terror democrático» o «estalinismo consumista» que marcan la pauta del nuevo y desconcertante mundo «que la tecnología está cambiando y en el que hemos de redefinir la esencia del ser humano».

Crítica Zizek con la misma pasión la hipocresía buenista de los europeos ante la grave crisis de los refugiados o su cinismo ecológico «mandando su basura nuclear fuera de la fronteras Schegen». Defiende le 'loterocracia' apoyada en la combinación del azar y el control popular como elemento vertebrador de un nuevo «socialismos burocrático» que de cabida al «terror democrático» en el «que debe operar el control entre iguales».

De formación Lacaniana, marxista convencido, Zizek es el filósofo de moda. Sus osadas tesis seducen a los jóvenes europeos, en especial a los de izquierda, subsección 'podemita' en España y 'syrizita' en Grecia. Al contrario que sus elegantes «amigos» Varoufakis y Assange, viste un desastrada camiseta y ajados vaqueros. En sus charlas, como la que dio el miércoles en Madrid, las colas parecen las de un concierto de Lady Gaga.

En ellas defiende Zizek un chocante concepto de «burocracia necesaria para un nuevo orden democrático». «Gooogle está conectado con la CIA y con otras grandes agencias de inteligencia, me confirman Julian Assange y otros amigos. Hay que volver a una burocracia socialista que contrarreste poderes tan inmensos», dice. Plantea ese sistema como un mezcla de «estalinismo y azar». «Para que el socialismo burocrático funcione ha de tener algo que podríamos llamar 'loterocracia' y que ya practicaban los griegos eligiendo por sorteo a algunos cargos públicos, como se eligen los jurados», dice.

«La forma de control es el terror democrático, un poder popular real que no te paralice pero que te haga temeroso de tus iguales, porque la burocracia, como sabía Stalin, funciona mejor si se siente aterrorizada» asegura en un encuentro con periodistas en el Museo Reina Sofía, donde pronunciará el viernes una conferencia sobre las históricas muertes y resurrecciones del fascismo que titula 'Lecciones del airepocalipsis'. Consumida media hora, respondía aún a la primera cuestión. Antes había pedido que no se usen en las pregunta las palabras 'brexit', Le Pen, Macron y Trump «porque resulta muy aburrido».

China y Rusia son el modelo del futuro que nos acecha, el «estalinismo consumista» y de la nueva sociedad de control, espejo del nuevo capitalismo digital en el que Mark Zuckerberg y Elon Musk, los fundadores de Faceboock, PayPal y Tesla «son muchos más peligrosos que Trump».

La tecnología nos hiperconecta, y ejerce un control absoluto sobre nuestros hábitos y deseos. «Kindle le dice a Amazon qué leemos, cuánto tiempo y si no gusta o no, pero la verdadera capacidad no es acumular sino gestionar y simplificar esta información», dice Zizek. «Somo computadoras estúpidas que no toman decisiones, solo acumulamos datos» lamenta. «Las máquinas intentan adivinar lo que quieres y toman mejores decisiones que tú», concluye.

No es, con todo, pesimista «a pesar de que ya estamos conectando las máquinas con el cerebro como Stephen Hawking». «Hay experimentos de ratas conectadas a una máquina y controladas con un 'joystick', y me costa que este se está experimentando con humanos», asegura. «No somos conscientes de ese control fisiológico, pero está aquí. Creíamos que la realidad estaba fuera, separada de nosotros, pero el cerebro ya no necesita tus manos para manejar la computadora, lo hace directamente», argumenta.

Ese control muy pronto será biogenético y según Zizek alumbrará una nueva esclavitud «Habrá en el futuro dos clases de humanos y una estará sometida a quienes controlen la información la genética, haciendo que humanos y monos funciones cono máquinas perfectamente controlables», aventura Zizek.

Cree que «la verdadera revolución está en los videojuegos». «Son el gran producto cultural de nuestro tiempo y crean una nueva cultura de inmortalidad donde nunca muere nadie y en la que los zombis son el nuevo proletariado», concluye risueño el autor de ensayos como 'En defensa de las causa perdidas', 'Robespierre, virtud y terror' o 'Mis chistes, mi filosofía'.

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