«Hoy vuelven a perseguir al disidente»

Ismael Serrano, en una foto promocional de su gira 'Hoy es siempre'. :: l.r.
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Ismael Serrano, en una foto promocional de su gira 'Hoy es siempre'. :: l.r.

El cantante madrileño celebra veinte años de carrera musical con 'Hoy es siempre', una gira que arranca hoy en Logroño con lleno en el Bretón Ismael Serrano Cantautor

J. SAINZ* JSAINZ@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

'Papá, cuéntame otra vez...'. Han pasado veinte años de aquel cuento tan bonito de gendarmes y fascistas y estudiantes con flequillo... El cantautor Ismael Serrano (Madrid, 1974) comienza hoy en Logroño la gira 'Hoy es siempre', el trabajo con el que celebra dos décadas de carrera. El Teatro Bretón (a las 20.30 h.) se llenará para la ocasión. Lo más parecido a la vieja canción protesta.

-Es un concierto especial, claro.

u'20 años
Hoy es siempre' Ismael Serrano
uTeatro Bretón, 20
30 horas.

-Me apetecía hacer repaso de todo lo aprendido. Revisitar las canciones y darles otra mirada. Cantar canciones de otros autores que me han marcado, me han acompañado siempre y de alguna manera son responsables de que a mí me diera por dedicarme a esto. Hacer también canciones nuevas. En fin, poner en limpio todo lo aprendido.

LAS FRASES Cantautores «Siempre va a haber un chico o una chica con una guitarra haciendo la crónica de su mundo» Canción de autor «Me gustaría pensar que alguna canción ayudó a alguien a agarrar las riendas de su destino»

-¿Y qué es lo que ha aprendido?

-Toda carrera es la búsqueda de una voz propia y de un universo propio. Quizás todavía no lo he encontrado porque es una búsqueda permanente, pero estoy más cerca. Estoy más cómodo. Se trata de despojarse de solemnidad. A veces nos ponemos excesivamente rotundos y hay que aprender a disfrutar también.

-¿Disfruta más ahora?

-Con el tiempo te vas desprendiendo de prejuicios. Cuando empiezas hay una especie de soberbia natural; crees tener muy claro lo que quieres y te acorazas para que no se contamine. Luego te vas dando cuenta de que quizás las contaminaciones no sean tan malas y es bueno no estar tan envarado y romper esa coraza. Yo creo que he ganado en permeabilidad.

-¿Echa la vista atrás con nostalgia o es reivindicación de una memoria?

-Nostalgia, no. Fundamentalmente, celebración. Celebrar el milagro de poder seguir dedicándome a esto después de veinte años.

-¿Imaginó llegar hasta aquí?

-Uno nunca sabe. Era el sueño. Pero yo siempre he sido muy consciente de la precariedad de este oficio. Ojalá todo dependiera de la voluntad y la lucha de uno mismo. Pero no es tan fácil.

-¿Qué vigencia tiene el cantautor?

-Es verdad que el cantautor nunca las tiene todas consigo. No es la más radiado ni el más promocionado, sobre todo cuando su propuesta artística tiene un cierto compromiso político. Se ha impuesto una estética musical que tiene que ver más con el escapismo y la evasión y no tanto con la reflexión. Estamos perdiendo capacidad para reflexionar en profundidad, pero a pesar de ello existe un público que demanda este tipo de propuestas. Y creo también que hay un cambio de tendencia y se es más sensible a la realidad social también en las canciones. La situación de urgencia y de emergencia en la que vivimos también lo exige.

-¿Se siente el último mohicano de una raza en extinción?

-No lo sé. Yo creo que no. Yo creo que hay voces, como Rozalén, que están renovando el género. Son gente con voz propia que recoge el testigo de la canción de autor, con una sensibilidad poética y política.

-¿Qué fue de los cantautores, como se pregunta Luis Pastor?

-Pues lo que él mismo dice en su poema: ahí seguimos. Siempre va a haber cantautores, un muchacho o una muchacha que agarre la guitarra y se empeñe en hacer la crónica social y sentimental del mundo que le toca vivir con cierta sensibilidad poética y política. Es un género como cualquier otro. Siempre va a existir.

-¿Qué le inspira hoy? ¿El amor y la libertad siguen siendo los temas para la canción perfecta?

-Eso creo. Las libertades se están restringiendo; estamos perdiendo espacios de libertad que se habían ganado, desde la libertad de expresión al ejercicio de nuestros derechos. Ahí están, por ejemplo, los pensionistas en la calle exigiendo ser escuchados. Quizás ellos son los más conscientes de lo que costó conseguir esos derechos. Eso merece una canción.

-¿Y los jóvenes? En Operación Triunfo, Amaia cantó 'Te recuerdo Amanda' sin conocer a Víctor Jara. ¿Les interesa a los jóvenes este tipo de canción?

-Eso también determina un cambio de sensibilidad en la gente joven. Hay una cierta inquietud y una pérdida de prejuicios. Y esas cosas les dan a conocer a gente como Víctor Jara y la dura historia de Latinoamérica.

-'Papá, cuéntame otra vez' reprochaba a la generación de sus padres un relato edulcorado de la Transición. ¿Es ahora diferente?

-Yo no sé si mi generación ha hecho un relato propio, pero hoy hay jóvenes que sí lo están intentando. Se interesan por la memoria, por la historia compartida, por el relato colectivo. Yo creo que sí hay gente joven que quiere una música que no sea mero escapismo sino que nos ayude a generar vínculos para superar la adversidad.

-¿Siente amenazada la libertad de expresión?

-Hay no pocos casos que así lo indican, cosas impensables hace veinte años: músicos, cómicos, escritores, creadores teniendo que pensárselo dos veces.... Hoy se vuelve a perseguir al disidente. Por una parte hay una gente que quiere cerrar un capítulo y abrir otro y, por otro lado, hay una parte de la sociedad conservadora y reaccionaria que se resiste a eso.

-¿Usted ha pagado algún peaje?

-Creo que no y además yo no me puedo quejar porque a mí me han ido bien las cosas. Pienso lo que digo porque me gusta decir lo que pienso, no lo que quiere escuchar la gente.

-¿Cree que la música y la cultura pueden hacer un mundo mejor?

-El sistema tiene mecanismos perversos para desactivar cualquier amenaza, incluso la música o la cultura en general, convirtiéndola en un objeto de consumo de usar y tirar. Pero me gustaría pensar que alguna canción, no ya removiera conciencias, sino que al menos alguien se sintiera menos solo en la búsqueda de un mundo mejor. Para eso sirve la música: para sentirse menos solo. Me gustaría pensar que alguna de mis canciones ayudó a alguien a agarrar las riendas de su propio destino.

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