Un violador de niños da la cara en un filme sobre el 'caso Maristas'

OSKAR BELATEGUI VALLADOLID.

Joaquín Benítez es un tipo campechano, expansivo, locuaz. «Hoy me has cogido de buenas», suelta ante la cámara en el pueblecito de Gerona en el que vive desde hace unos años junto a su hermano mellizo. Joaquín Benítez fue profesor de educación física en el colegio de los Maristas en Barcelona. Y allí abusó de sus alumnos desde 1980 hasta 2011, cuando la denuncia de un padre destapó una red de pederastia que se remonta a cuarenta años atrás y afecta a tres centros de la congregación religiosa en la Ciudad Condal.

Por primera vez, un pederasta habla a cara descubierta en un documental que también muestra el rostro de las víctimas. Presentado en la Seminci de Valladolid, 'Shootball', de Fèlix Colomer, toma su nombre del deporte que popularizó Benítez, quien está a la espera de juicio. Incluso ha vuelto a trabajar con niños. «Él sigue en libertad y mi hijo lleva cinco años encerrado en casa sin salir», cuenta Manuel Barbero, el padre del chaval que sufrió dos años de tocamientos, felaciones y penetraciones. Desde los 13 hasta los 15.

«Yo no era el típico pederasta, actuaba como si lo fuera pero no lo era, no disfrutaba. Les preguntaba con respeto si les importaba que les tocara», cuenta Benítez al sorprendido director del filme, que acude a su encuentro sin sospechar que no tendrá ningún reparo en concederle una entrevista. El monstruo justifica su comportamiento por la «educación imperativa» recibida durante el franquismo, los abusos que sufrió de niño y la herencia de un padre alcohólico. «Llevo seis años sin masturbarme», argumenta, antes de arrodillarse ante la cámara y suplicar el perdón de sus víctimas.

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