«El año que viene tendré que dar el premio en pijama»

Isabel Coixet, entre Bruna Cusi (izda.) y Marisa Paredes, con sus premios Goya. / PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP
Isabel Coixet, entre Bruna Cusi (izda.) y Marisa Paredes, con sus premios Goya. / PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP

Isabel Coixet celebra sus tres goyas, mejor película, mejor dirección y mejor guión, con una reivindicación feminista

ROSARIO GONZÁLEZ MADRID.

Dice Isabel Coixet que ella es más de letras que de números. Ni falta que le hace. Es la mujer con más premios Goya de la historia de los galardones, ocho concretamente, y entre ellos están los dos que se ha llevado esta edición: el premio a la mejor dirección y el premio gordo, mejor película, por 'La librería', su último trabajo. «El año que viene tendré que dar el premio en pijama, como prometí si ganaba los premios. Me comprometí para hacer algo viral y que trascienda, aunque no vi muy buenas caras entre mis compañeros, más allá de Leticia Dolera», explicó al término de la gala.

A Coixet, que nunca le han dolido prendas a la hora de reivindicar cualquier causa que considere justa -a pesar de los palos-, le pareció una buena iniciativa el tono feminista y reivindicativo de la gala. «Lo que ocurre en la calle empapa lo que pasa en la ceremonia, aunque los cambios de verdad, la negociación de verdad, no tiene lugar allí, sino en una mesa de negociación», advirtió, para añadir que «nos falta mucho por la igualdad, empezando por la salarial».

La cineasta ha vivido esas desigualdades y trabas en primera persona a lo largo de toda su carrera. Su trabajo ha sido adjetivado una y otra vez como «cine de mujeres» para restarle mérito y, cuando preparaba su última película, una adaptación de la novela de Fitgerald, se sintió identificada con la situación de la protagonista, sola luchando frente al mundo. «Ahora me veo con más herramientas para poner la librería, para seguir con la librería y para defender la librería».

La cinta ganadora de los Goya comienza ahora su periplo mundial apoyado por grandes distribuidoras, aunque Coixet ya está «en otra batalla», reescribiendo una historia que tenía aparcada y que quiere sacar adelante. «Hay que estar empezando siempre, demostrando todo el rato y eso se lo digo siempre a Carla (Carla Simón, la ganadora del Goya a la dirección novel por 'Verano 1993') y a 'los Javis' (el dúo revelación del año con su película 'La llamada'). Es un coñazo, pero es así», zanjó la directora.

El afán de superación continua le viene de casa, donde sus padres siempre le trasladaron la idea de que se puede conseguir más. «Mi madre me dijo que como no me dieran esta noche los Goya montaba una escena, y ahora que me los han dado me ha dicho que merecíamos más. Pero ha sido siempre así, cuando Marisa Paredes era presidenta de la Academia de Cine a mí me hicieron vicepresidenta y la pregunta de mis padres era que por qué no era yo la presidenta. Nunca te esfuerzas lo suficiente en mi casa».

Junto a Coixet, Carla Simón era la otra directora nominada a los Goya, aunque en su caso en la categoría novel. «Me he emocionado un poquito al recoger el premio, porque tenía ganas de hablar del Sida y me pareció un buen momento para decirlo», explicó la responsable de 'Verano 1993', la gran sorpresa de esta edición.

Menos afortunada estaba siendo la carrera de Nathalie Poza cuando le llegué el papel en 'No sé decir adiós' con el que se llevó el Goya a la mejor actriz. «Cuando me ofrecieron este personaje no me lo esperaba ya, era algo extraordinario», admitió la intérprete.

Con el Goya en la mano, Poza se sinceró y reconoció que este oficio le ha «salvado la vida». «Es muy incierto, pero si no me hubiera agarrado a esto no sé qué hubiera sido de mí, además de que no estoy segura de si sé hacer otra cosa», bromeó. Y terminó con un alegato para que las reivindicaciones de la noche de los premios «no se queden en la alfombra roja».

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