EL VEREDICTO

EL VEREDICTO

JOSU EGUREN

Hay pocos subgéneros atados a estructuras tan monolíticas como el que trata sobre los procesos penales en el filo del corredor de la muerte. Los encuentros entre el reo y su abogado son parte de una fórmula que hace del giro in extremis su principal línea de defensa frente al espectador, lo que ha menudo deriva en desatención de aspectos tan determinantes como la puesta en escena, cada vez más tendente a la uniformidad.

Sin el propósito de defraudar las expectativas que convoca un thriller de argumentos jurídicos, Koreeda hace de 'El tercer asesinato' un elocuente ensayo sobre las posibles variaciones formales y narrativas de la dinámica plano/contraplano, multiplicando los efectos del drama dialogado mediante una planificación que solo apela a los poderes visibles del virtuosismo técnico en dos de la escenas clave del relato. Los esfuerzos del cineasta japonés y su director de fotografía (Mikiya Takimoto) pueden pasar desapercibidos pero resultan evidentes si prestamos atención al hecho de que la película nunca se detiene, independientemente de las ambiguas revelaciones que se destapan a través del texto. La verdad/realidad, en el plano, y la mentira/ficción, en el contraplano, son los dos polos que mantienen en tensión una narrativa ajena por completo al efecto catártico del veredicto final.

Sin descuidar el tema de las complejas relaciones paterno-filiales, que ha sido el eje de su filmografía más notable, Koreeda sintetiza un alegato contra la corrupción y los pecados de la sociedad en un contundente tercer acto donde lo que importa no es tanto destapar al culpable (cuando tocan ese punto las imágenes bordean interesadamente lo onírico), sino tratar de resignificar la palabra justicia, aunque habrá quien lamente el apresurado discurso ético con el que se liquida el tema de la pena capital.

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