Los universos opuestos de Javier Reverte

El escritor viaja hasta el Ártico y Tierra de Fuego para plasmar en 'Confines' la vida de estos lugares «tan distintos»

D. ROLDÁN MADRID.

Hay sitios todavía misteriosos y donde el tiempo pasa de largo. Como las islas noruegas de Svalbard, situadas en el círculo ártico. Allí, cuatro meses después de que se suicidara Adolf Hitler, una unidad del ejército alemán se rendía a un pesquero. Habían estado durante un año recopilando información meteorológica y no se habían enterado de la rendición. Siete décadas después, ese lugar mantiene un aire misterioso que atrae a los curiosos y a los científicos.

Javier Reverte (Madrid, 1944) lo quiso comprobar . Se enroló con un grupo hispano-noruego de investigación para comprobar el estado de esas latitudes próximas al Polo Norte. Después, deambuló por Tierra de Fuego. Unas experiencias que Reverte ha plasmado en 'Confines' (Plaza & Janés), un libro sobre dos universos diferentes. «Las diferencias son enormes. En el sur nunca ha habido vida humana y en el Ártico están los inuit desde hace más de mil años», destaca.

Pero en los dos sitios, la huella del hombre comienza a hacer estragos. En Tierra de Fuego, con los castores. «Alguien en los años 40 pensó que era buena idea introducir el animal para vender sus pieles. Pero no hay ningún depredador que acabe con ellos y se han multiplicado por miles. Están arrasando con todo», explica el autor, que apreció los estragos del cambio climático y la contaminación de los mares en su viaje en el buque noruego. «No me explico la acción de los políticos. No tienen corazón ni tampoco cerebro. Soy muy pesimista con el futuro del planeta», recalca Reverte, que reconoce que vivir viajando relativiza los problemas caseros. «Importa poco si Puigdemont quiere ser presidente o no», señala con humor. «Es más importante la tortilla de patata», añade entre risas.

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