«Todas las universidades no pueden ser de clase mundial»

Hans de Wit. :: R.C.
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Hans de Wit. :: R.C.

Este miembro del Boston College considera que la calidad media de los centros de enseñanza superior en España «no es mala» Hans de Wit Experto en educación

DANIEL ROLDÁN PAMPLONA.

Hans de Wit (Nijmegen, Países Bajos, 1950) es un experto en educación universitaria que desde el Centro de Educación Superior Internacional del Boston College analiza los campus de todo el mundo, cuáles son las últimas tendencias y qué hacen bien o mal. Invitado por la Universidad de Navarra, explicó en el Building Universities Reputation la globalización de las universidades.

-¿Va a cambiar el ranking de las mejores universidades del mundo en los próximos años?

-No. Europa, Estados Unidos, Australia y Japón cuentan con las más importantes y eso no va a cambiar en las próximas décadas. China está subiendo, pero hay pocas posibilidades de que tenga un centro entre los 20 o 25 puestos. Además, como en Rusia, existe más control político y eso no es bueno para la investigación, para la docencia, para crear un ambiente innovador. Ese es el principal problema de estos países.

«Solo por tener profesores y alumnos de fuera una universidad no es internacional»

-¿Pesa mucho la historia?

-Sí, porque algunas tienen ya una infraestructura con la que no es fácil competir. Hay casos, como la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá, que está haciendo un esfuerzo para lograr un puesto más alto en los rankings. Pero a pesar de invertir millones de dólares no van a poder entrar en los 50 primeros puestos. Faltan cosas, historia, calidad. Pero vemos también que hay cambios.

-¿Qué tipos de cambios?

-Los gobiernos de países como Francia, Alemania o Japón han decidido que todas las universidades no pueden ser de clase mundial. Por eso tienen que invertir en unas más que en otras, destinar más dinero a programas de excelencia y mantener su financiación. Nosotros hemos hecho un estudio y se observa que los sistemas diferenciados son mejores que el sistema que solo se enfoca en sistemas de investigación. Además, se necesita variedad porque no todo el mundo puede ser doctor en investigación. Hay solo cierta cantidad que pueden hacerlo, también se necesitan médicos, gestores, enfermeras. El sistema de educación deben estar diferenciado y ver el conjunto.

-¿Qué es lo que tiene que hacer una universidad para su internacionalización?

-Depende. Está la movilidad de estudiantes, de profesores, de investigación. Hay diferentes aspectos. Cada universidad tiene que saber qué quiere hacer. No será lo mismo la internacionalización para la Universidad de Navarra que para la Universidad Autónoma de Madrid porque una es privada y otra pública. El contexto es distinto. Lo mismo pasa con Harvard y el Boston College. Harvard es de clase mundial y Boston College es una buena universidad de investigación, pero con un enfoque más local. Pero la realidad es que muchas universidades piensan que son internacionales solo porque tienen estudiantes o profesores de fuera o muchas publicaciones. Lo piensan porque los rankings lo exigen.

-¿Es más importante el cómo?

-Sí. Pero piensan que si tenemos un 20% de estudiantes extranjeros, subimos en los rankings. Eso no siempre es bueno porque si no se tienen profesores adecuados, baja la calidad. Hay que tener una visión general.

-¿Cuál es el principal problema de la internacionalización?

-El problema está cuando los gobiernos se dejan dirigir por los rankings. Un ejemplo. Rusia tiene una política para invertir 400 millones de dólares en 20 universidades y lograr que cinco de ellas estén en el top 100. No lo van a conseguir porque los profesores no saben inglés y no tienen una base de calidad para publicar. Es mejor mejorar la calidad que la internacionalización.

-¿Cómo ve el caso a las universidades españolas?

-España no juega un papel muy importante, aunque la calidad básica de las universidades no es mala. Sería bueno hacer una política de educación superior de excelencia. Invertir en algunas universidades con tiempo. Pero el peligro está cuando se invierte mucho en unas y poco en otras. Tiene que ser una inversión extra para mejorar la calidad.

-¿La globalización implica más competencia?

-Hay cinco millones de estudiantes fuera de sus países estudiando y la gran mayoría elige Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Australia y cada vez más China. Eso no va a cambiar mucho, pero lo que se observa es que el porcentaje bajará por la competencia. Rusia es un ejemplo, o Países Bajos y Bélgica, que enseñan en inglés, van a ser más competitivas. Pero el gran avance será en América Latina, Asia o África, donde los estudiantes elegirán irse de su país para quedarse en la misma región.

-¿Por qué?

-Porque es más barato y el impacto de la política actual como el 'brexit' o la administración de Donald Trump, que van a hacer que los estudiantes de estos países no se sientan bienvenidos. Sin hablar de los países musulmanes. En Estados Unidos, el próximo año se calcula que habrá un 40% menos de estudiantes extranjeros por el impacto de Trump. Quien se aprovecha es Canadá y Australia y las universidades buenas en las regiones propias. China está subiendo mucho, no solo de alumnos asiáticos, sino también africanos.

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