Último capítulo de un serial sempiterno

LOGROÑO.

En el año 1967, el historiador riojano José Gabriel Moya Valgañón inicia la recogida de datos para el futuro Inventario Artístico de La Rioja, uno de sus cometidos como jefe del Servicio Nacional de Información Artística. Los dos primeros volúmenes vieron la luz en 1975 promovidos por el Ministerio de Educación y Ciencia. Luego, sucesivos destinos del autor en la Administración (fue director del Museo Provincial de Logroño, delegado provincial de Cultura, director del Museo de Artes Decorativas de Madrid y conservador jefe de Patrimonio Nacional) le llevaron por otros derroteros «y eso de estudiar y trabajar a la vez es bastante complicado», dice, y de ahí el retraso de los tomos posteriores.

La tercera entrega, avalada por el Ministerio de Cultura con la colaboración del Gobierno regional, se publica en 1985. Posteriormente la Consejería de Cultura encarga al historiador el último volumen, cuyas pruebas del texto suscitan desavenencias entre ambas partes y bloquean el proyecto. Hoy, por fin, ve la luz el cuarto tomo del inventario de la mano del IER.

Fotos

Vídeos