SOBRE 'PERDÓNAME SEÑOR'

MIKEL LABASTIDA

Cuán incomprensibles son los juicios de la audiencia e inescrutables sus caminos! La cita bíblica no es literal, pero viene como anillo al dedo para opinar sobre el éxito que ha tenido la serie 'Perdóname, señor', que ha culminado su andadura esta semana con unos muy buenos datos de audiencia. De hecho, ha sido uno de los estrenos en ficción nacional con mejores resultados este curso, por encima de 'Sé quien eres', 'Reinas' o 'La casa de papel', entre otros. Y eso que nadie confiaba en la monja que ha encarnado Paz Vega, y que gracias a ella se ha vuelto a situar en el panorama nacional, donde la actriz estaba bastante olvidada. A saber a quién se ha encomendado, pero le ha dado resultado.

La puesta en marcha de esta producción fue anunciada hace tiempo, cuando el éxito de 'El Príncipe' aún coleaba. Y estaba claro que esta idea quería beneficiarse de aquella. El único elemento que la diferenciaba era la susodicha monja, que metida en una trama de narcotráfico parecía algo bastante esperpéntico. Telecinco tardó en estrenarla, posiblemente porque, al igual que muchos espectadores, no confiaba demasiado en ella. Así que aguantó hasta final de temporada para emitirla. Y de repente se obró el milagro. La cadena se encontró con un éxito que no esperaba. Siete de sus ocho capítulos han sido líderes de audiencia (sólo perdió contra la final de 'Masterchef', que era algo bastante inevitable).

¿Por qué ha enganchado esta serie? ¿Finalmente era buena? No, pero tampoco tan mala como parecía sobre papel. Y, sobre todo, era una ficción atractiva para Telecinco. Tenía acción, romances, secretos... Y estos ingredientes estaban bien cocinados, como para enganchar a un público que quisiera entretenerse. Que no es poco. Cumplía todos los tópicos que se pueden pedir a un producto de estas características. Lo ha hecho hasta su final, que ha cerrado con un desenlace trágico, dejando desolada a gran parte de su audiencia. No será recordada por un guion exquisito, ni por un riesgo desmedido en su puesta en escena, o por unas interpretaciones brillantes. No. Pero es que debe haber ofertas de todo tipo y esta iba encaminado al simple entretenimiento. Y ahí se ha defendido muy bien.

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