SERIES, POLÍTICA Y ACOSO

MIKEL LABASTIDA

Pocas compañías saben promocionarse tan bien como lo hace Netflix. Y no lo digo por su tendencia a rescatar viejas glorias, como Paco Lobatón, Leticia Sabater o Jaime Peñafiel, para protagonizar campañas virales. Son especialistas en hacer de la necesidad virtud y saben como nadie poner las crisis a su favor. Esta semana se encontraron con una polémica entre manos que tarde o temprano les iba a estallar. El actor principal de uno de sus shows más emblemáticos, 'House of cards', se había metido en un jardín de proporciones considerables. Kevin Spacey ha pasado de tratar su vida privada con suma discreción a hablar de ella de una manera grotesca. El actor -por si alguien no se ha enterado- vino a pedir disculpas por un acoso que no recordaba haber cometido y de paso salió del armario sin que nadie se lo pidiese, con la esperanza de que aquello funcionase como cortina de humo. Una chapuza que le ha salpicado de lleno al intérprete.

¿Y qué ha hecho la plataforma en la que trabaja? ¿Echarle una mano? Sí, pero al cuello. La propia Netflix, como si el espíritu de Frank Underwood se hubiera apoderado de ella, decidió aprovechar la controversia para anunciar la cancelación de la serie. La cadena se mostraba -dijo- preocupada por las acusaciones vertidas contra Spacey y decidía poner fin a una ficción que debería haber muerto hace ya varios años.

Porque esa es la realidad. 'House of cards' perdió el norte hace unas cuantas temporadas. Se camuflaba en serie política, pero dejó de serlo para transformarse en una historia de ciencia ficción sobre dos seres despreciables, capaces de cualquier cosa por lograr sus fines, que viven en un mundo de torpes, que no sabían pararles los pies. Este título, que entraba de lleno en los recovecos más oscuros de la Casa Blanca, había degenerado en un placer culpable para un espectador adicto a la sangre y a los giros de guion. Netflix no sabía cómo quitárselo de encima y el 'caso Spacey' le ha venido de maravilla. No lo neguemos. Porque la sexta temporada, que sí terminará rodándose, ha ganado una promoción extra. Aquí los que de verdad saben hacer política son los de Netflix.

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