¡RESPIRA!

¡RESPIRA!

JOSU EGUREN

Tras décadas labrándose una carrera en papeles discretos y roles recurrentes en series televisivas, Andy Serkis dio el salto al primer plano de las revistas especializadas encarnando al personaje que le ha valido el título oficioso de estrella del 'motion capture', a la manera de Javier Botet (el actor español que presta su extraordinaria constitución física a criaturas como el xenomorfo de 'Alien: Covenant' o la niña Medeiros en '[REC]'), aunque haciendo patente una tendencia a la sobreactuación tras la máscara que lo hace reconocible en 'Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio' (Capitán Haddock) y 'El origen del planeta de los simios' (Caesar).

Sin previo aviso, y cuando todavía se está cocinando su versión 100% digitalizada de 'El libro de la selva' -en la que se ha reservado el papel de Baloo-, Serkis debuta con una opera prima a contracorriente de las notaciones artísticas que han definido su filmografía más representativa. 'Una razón para vivir' hace pie en la historia real de Robin Cavendish para atacar la sensibilidad del espectador con una meliflua combinación de mensajes de autosuperación y carantoñas románticas que giran en torno al drama de un enfermo de polio atrapado en su propio cuerpo y atado al aparato de respiración mecánica al que alude el título original, 'Breathe'.

Desafiando los diagnósticos más agoreros (los médicos le dieron apenas tres meses de vida) y alimentándose del amor incondicional de su mujer, Cavendish batalló sin tregua contra la enfermedad inspirando a otros enfermos y al propio Serkis, cauto y pudoroso en el relato de las intimidades de la pareja, y académico en todo lo relacionado a la forja de la figura heroica, tanto que parece haber tomado 'Mar adentro' (Alejandro Amenábar, 2004) y 'La escafandra y la mariposa' (Julian Schnabel, 2007) como modelos adversativos.

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