LA 2 SE QUEDA SIN CRÉDITO

OSKAR BELATEGUI

Me gusta quedarme a leer los títulos de crédito de una película en el cine para averiguar quién es ese actor secundario del que no recuerdo el nombre. O para confirmar quién interpretaba una canción de la banda sonora. O para descubrir en qué lugar se han rodado algunas de las escenas. O para seguir escuchando la música. Pagar la entrada da derecho a disfrutar de toda la película, desde los logos de la productora hasta el copyright final previo al fundido en negro. Además, así te evitas hacer cola en el pasillo mientras se desaloja el patio de butacas. Si el director es juguetón, muchas veces incluye tras los créditos una escena para recompensar la paciencia del espectador, ya sea un adelanto de la secuela, una toma falsa o un chiste privado.

Quedarse a leer los títulos de crédito, que por sí mismos -caso de Saul Bass- pueden ser una obra de arte, no es solo un gesto de cinéfilos talibanes. Cuando una película nos conmueve, tendemos a quedarnos quietos en la butaca, enjugándonos las lágrimas, disfrutando del subidón. En los cines ya no cortan la proyección ni echan el telón como antes, aunque muchas veces dan la luz y entran a barrer las palomitas mientras las letras se deslizan por la pantalla. Una rara solidaridad une a los valientes que se quedan hasta el final: la prueba de que a todos ellos les ha gustado la película.

Valga esta larga introducción para denunciar la aberrante práctica de 'Historia de nuestro cine', que mutila los créditos de todas las películas que programa. El por otro lado modélico programa de La 2, cuya labor de recuperación y divulgación del cine español es impagable, emitió este martes 'Juguetes rotos', un inclasificable documental de Manuel Summers que radiografiaba la España de los 60 a través de personajes que habían vivido la gloria para caer en el olvido. Y justo cuando se recuperaban los rostros y nombres de los protagonistas, la cadena dio paso a otro espacio. ¿Qué sentido tiene en un programa para los cinéfilos, que incluye presentación y coloquio? La respuesta que proporciona el director de la cadena pública, Juan Manuel Hidalgo, que copia así lo peor de las privadas, es de traca: «En el coloquio ya se da cumplida información de las personas que han participado en la película».

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