UN PRESIDENTE TELEVISIVO

OSKAR BELATEGUI

Dani Mateo recuperó en 'El Intermedio' la primera aparición en televisión de Pedro Sánchez. Fue en 1997 en 'Moros y Cristianos', en Tele 5, con Javier Sardà de presentador y el padre Apeles entre los contertulios. El hoy presidente, que por entonces contaba 25 años, ya demostraba templanza y soltura ante las cámaras. Empezaba una segunda carrera que no acabaría, Derecho, tras licenciarse en Empresariales. Ya llevaba cuatro años afiliado al PSOE. Con la seguridad que proporciona la buena planta, sacando una cabeza a todo aquel a su alrededor, Sánchez se levanta de entre el público con la camisa de manga larga arremangada a lo Obama y agarra el micrófono para hablar de «connivencia entre determinados jueces y medios» a cuenta de los GAL. «'El Mundo' ha sacado los procesos por fascículos, lo único que les ha faltado han sido las tablas», afirma con la rotundidad de quien se lleva el discurso hecho.

Dieciocho años después, Pedro Sánchez le espetaría a Rajoy la frase más dura dicha a un presidente en un cara a cara televisivo: «Usted no es una persona decente». Aquel debate bronco que moderó Manuel Campo Vidal terminó con los contendientes mirando al tendido a la hora de darse la mano. Después vendrían para el socialista la ascensión al Gólgota y la resurrección. Mientras, sin posibilidad de formar Gobierno tras el resultado de las elecciones de 2015, Rajoy tuvo que vencer su tradicional animadversión a la televisión para mostrar esforzadamente algo parecido a la campechanía en programas a los que antes enviaba a Soraya. «¿Un hijo del PSOE? Peor sería que saliese de un equipo de fútbol contrario», le soltaba a Bertín Osborne repantigado en el sofá. «¿Haces la cola para comprar la carne?», se interesaba una niña en el programa 'Quiero gobernar'.

Rajoy y Sánchez ejemplifican dos formas antitéticas de servirse de la televisión. Uno ha aparecido cuando no ha tenido más remedio; el otro no ha dudado en conceder entrevistas para sacar provecho de la telegenia y de una voz que suena más sincera cuando no la engola. «Dicen que nadie lleva los vaqueros mejor que Pedro. Tienes un culito, que quitando el de Eduardo Noriega...», le piropeó Susana Griso. El actual presidente zanjó: «Soy guapo a secas».

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