EL PODER DE 'PASAPALABRA'

MIKEL LABASTIDA

A mí 'Pasapalabra' me da buen rollo. E incluso podría decir, que ya es decir, que es un concurso al que le tengo cariño. Esto se debe a que el rosco le ha dado muchas alegrías a mi madre. Y eso es sagrado. La he visto muchas tardes de mi vida frente a la tele padeciendo por algún concursante al que le quedaran un par de palabras para completar la ronda y ganar el bote. Saber que un participante había completado la hazaña y logrado un buen pellizco de dinero siempre ha sido un motivo excelente para charlar con ella y que me contase las palabras que le costaron más adivinar y las que menos. Los padres se dividen entre los que ven 'Saber y ganar' y los que ven 'Pasapalabra'. Yo soy hijo del segundo grupo.

Solo por este motivo me veo imposibilitado para criticar el formato, pese a que hace unos días metió la pata y dio una patada al diccionario y donde tenía que poner una G en fingir puso una J. Se lo perdono. También le han criticado que ha perdido el tono intelectual y que ha apostado más por el entretenimiento e incluso por el enfrentamiento entre invitados. Se lo perdono. Cómo no lo voy a hacer. Cualquier formato que lleve en pantalla 18 años necesita renovarse y buscar nuevas fórmulas para retener al público y para que el equipo que lo realiza cada día siga disfrutando igual. Eso contagia. El popular espacio empezó en Antena 3 y después saltó a Telecinco, donde ha permanecido en emisión de manera ininterrumpida desde 2007. Ha dominado su franja casi desde que fue estrenado. Y mira que han tenido enfrente rivales de altura, pero ninguno ha logrado tumbarle. Ha sido comodín para la cadena en momentos de apuro, estirándolo en verano y trasladándolo a los fines de semana para arreglar los datos de audiencia de las tardes. Para sobrevivir a esto hay que innovar. No queda otra. A veces se acierta y otras no.

Ahora se enfrenta a un nuevo reto. Desde hoy salta al mediodía, en una versión familiar, que pretende plantar cara a 'La Ruleta de la Suerte' -otro concurso que ven padres y madres-. Comprobaremos la eficacia del rosco. Cuántas alegrías nos ha dado ese rosco.

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