PERVERSIDAD

PERVERSIDAD

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Tras la inquietante 'Caníbal', el realizador jiennense Manuel Martín Cuenca nos ofrece ahora 'El autor', película de corte intimista, centrada en el proceso de la creación intelectual, vista desde la perspectiva de un frustrado aspirante a escritor, al cual da vida de forma sutil el versátil comediante Javier Gutiérrez. El propio director ha asegurado en diversas entrevistas que su inspiración le llegó en esta ocasión a través de dos novelas de Gustave Flaubert: 'Bouvard y Pécuchet' y 'Madame Bovary'. A partir de ahí, la película retrata sin concesiones a la galería a un perverso manipulador de la realidad con todas sus consecuencias.

Al mismo tiempo, 'El autor' incluye abundante mala leche a la hora de arremeter contra los delirios de grandeza que impulsan a muchos escritores, directores de cine, editores y promotores culturales, en general, empeñados en lograr a cualquier precio el 'best-seller', el 'blockbuster', el éxito de ventas, o como quieran llamarlo. Así pues, la mediocridad, la mala fe y una estupidez galopante se dan cita en el filme, cuyo espíritu crítico bebe de las fuentes del ya citado Flaubert, cuando afirmaba que «la crítica es la décima musa y la belleza la cuarta gracia».

'El autor' se convierte así en una película ambiciosa, distinta a lo habitual, de rabiosa actualidad y puesta en escena con la precisión que caracteriza la filmografía de su máximo responsable. Bien secundado por un reparto de recibo, así como por los matizados fotogramas de ese camarógrafo de nueva hornada que es Pau Esteve Birba. Pero, lo más reseñable de esta historia perversa reside en la ironía con que se reflexiona sobre la creación artística, esa maravillosa y dulce recompensa, que a veces se convierte en un infierno. En todo caso, mientras se es creador -por muy modesto que sea el nivel de su creación- un autor puede considerarse realmente afortunado y razonablemente feliz.

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