FUERA DE JUEGO

FUERA  DE JUEGO

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Un hincha pelotudo, un sujeto 'futbolhólico', pierde trabajo y familia por su desmedida afición al balompié, en esta oportuna comedia argentina, que se puede extrapolar a otros ámbitos. 'El fútbol o yo' se convierte así en un reflejo de ciertos usos y costumbres deportivos que en ocasiones bordean el ridículo. Un deporte que para algunos es inteligencia en movimiento, un espectáculo de una enorme vitalidad; mientras que para otros es el actual opio de los pueblos, la engañifa más grande que quepa imaginar.

Hoy en día, donde el tener vale más que el ser, el fútbol se ha convertido en una industria inflacionaria. De ahí que hubiera sido deseable que la película de Marcos Carnevale se hubiera mostrado más crítica con el fondo de la cuestión. Incluso voces autorizadas afirman que del fanatismo a la barbarie solo media un paso... o un pase. Por no hablar de la falta de ética de desleales jugadores y entrenadores de élite, que anteponen sus propios intereses a los del bien general. Lo cual supone un desprecio a los aficionados, a muchos jugadores dispuestos a darlo todo a la hora de defender los colores de su camiseta y, por supuesto, a cuantos amamos el fútbol.

Las grandes estrellas del balompié son algo así como los gladiadores contemporáneos, reconvertidos en héroes de las canchas. Se llamen Pelé, Di Stéfano, Gento, Cruyff, Maradona, Iribar, Messi o Cristiano Ronaldo. Su gloria se debe en un cuarto a su talento, en dos cuartos al azar y en otro tanto por ciento a su autoridad sobre las enfervorizadas multitudes. Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que fracasa, o el que cae lesionado, pero nunca el que abandona el combate. Sea como fuere, lo que está claro es que no hay héroes sin auditorio. Y ellos lo tienen en cantidades industriales. En fin, tal vez el colmo de un futbolista sea correr tras una pelota, a sabiendas de que él tiene dos.

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