El granero de Trump

El granero de Trump

El periodista Josep Cuní viaja a EE UU un año después de la llegada al poder del magnate para descubrir qué piensan hoy sus seguidores.«Muchos volverían a votarle. Para ellos, Oprah es una pija», dice

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

En noviembre de 2016, poca gente en Europa apostaba por la victoria de Donald Trump en las presidenciales de EE UU. Los analistas fallaron al no dimensionar el enfado con los políticos convencionales de buena parte del país, que veía amenazado su estilo de vida. Un año después de su llegada a la Casa Blanca, Josep Cuní (Tiana, Barcelona, 1953) ha viajado a los estados de Tennessee, Florida, Texas, West Virginia y Wyoming, donde se fraguó el éxito de los republicanos, para intentar descubrir qué piensan hoy sus votantes. Lo desvelará en Cuatro (esta noche, a partir de las 22.30 horas) con el documental 'La América de Trump'.

- ¿Por qué cuesta tanto entender la victoria de Trump en Europa?

- Tenemos una imagen estereotipada de EE UU; lo vemos como el pariente que se marchó y olvidamos que su mentalidad, su sentido de la libertad individual, su esencia rural aunque se viva en las grandes ciudades o el peso de la religión evangélica lo hacen distinto a nosotros. Por eso nos sorprendemos del derecho a portar armas para la autodefensa o de que gane Trump, cosas que podemos considerar antiguas, pero que allí siguen vigentes.

- Entonces, ¿identificar al mundo rural con Trump es un error?

- Estados Unidos es ahora un país muy crispado por razones políticas, está dividido. Es evidente que el mundo demócrata y el republicano no son ni una amalgama ni tienen zonas propias. En West Virginia tenemos el ejemplo perfecto: era un feudo demócrata y Trump se llevó el 68% de los votos, algo inédito. Los estereotipos se caen cuando no están basados en una realidad. En Miami ganan los demócratas por todos los latinos que viven allí, pero en su Estado, Florida, se imponen los republicanos.

- ¿Dónde ha ido para el reportaje?

- He estado en cinco estados que tienen un común denominador: ganó Trump. Con poco margen, como en Florida, o con el mayor, como en Wyoming. En total, 62 millones de votantes. Y, como dice un eslogan, 62 millones de personas no pueden estar equivocadas. Hemos ido a indagar por qué tanta gente le votó. Por defender el trabajo de su ciudad o por intentar regresar a la 'esencia' de EE UU; es decir, 'menos interferencia de Washington en mi vida, más libertad individual'.

- Los mismos argumentos del 'Brexit'.

- Hay una cierta coincidencia, vamos a dejarlo ahí, en muchos países democráticos. El 'Brexit', Marine Le Pen en Francia, el auge de la ultraderecha... Mi conclusión es que hay un sector de clases medias y bajas muy cabreado que le exige al sistema una rectificación.

Esas formas

- ¿Volvería a ganar Trump si se celebraran elecciones hoy?

- He entrevistado a 28 personas en el reportaje, desde inmigrantes hasta empresarios. Tan solo una minera, que votó a Trump porque Hillary Clinton iba a cerrar las minas de carbón de su ciudad, no volvería a hacerlo. Evidentemente, a algunos les molestan sus formas, pero muchos lo consideran un elemento secundario.

- ¿Se lo esperaba?

- Me ha sorprendido la solidez y la homogeneidad de los discursos a pesar de la distancia geográfica y circunstancial de los entrevistados. Lo tienen muy bien asimilado, no responden a dos o tres eslóganes como si fueran papagayos.

- ¿La presentadora Oprah Winfrey podría disputarle a Trump la presidencia?

- Lo que pasa es que los seguidores de Trump la ven como otro gran exponente del mundo pijo al que se relaciona con los demócratas. Ese mundo, llámese Hollywood, provoca rechazo a la gente que acabó votando por Trump. De otro modo, Hillary hubiera vencido. Creo que Oprah sería un buen aglutinador para los demócratas, ahora un tanto perdidos, pero supondría más trinchera por ambas partes. Claro, en la hipótesis de que Trump se volviera a presentar.

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