DURMIENDO CON EL ENEMIGO

ÓSCAR BELLOT

Una vez más, el enemigo está en casa. El estreno el miércoles en FOX de la séptima temporada de 'Homeland' nos devolvió a la desasosegante realidad en la que vivimos. Quienes teóricamente deben velar por nuestra seguridad, aquellos que juraron proteger el bienestar de las sociedades a las que sirven también pueden ser la principal amenaza para la democracia. No es desde luego ninguna novedad para el seriéfilo, acostumbrado a héroes solitarios que se alzan contra los afanes despóticos de mandatarios de todo tipo, pero sí una tendencia que se ha recrudecido desde el advenimiento de Donald Trump: las tramas se distancian de los villanos externos para concentrarse en el mal que germina en nido propio.

Contra esas oscuras fuerzas que desatan un vendaval de tiranía a costa de su pueblo lucha Carrie Mathison en esta nueva entrega de uno de los más subyugantes entretenimientos que nos ha regalado la edad de oro de las series, producto de cabecera del mismísimo Obama. Un fantástico drama que debe su supervivencia a su extraordinaria capacidad de reinvención y que da una nueva vuelta de tuerca en su penúltima temporada con la lucha de la protagonista por desmontar la conspiración que ha dejado en cuadro a los Servicios de Inteligencia estadounidenses.

Nada nuevo bajo el sol. Aunque con una mayor riqueza de matices, 'Homeland' propone en su nueva tanda de capítulos una incursión por los pasillos del poder más tenebroso como ya hiciera 'Madam Secretary' en su primera temporada, aunque aquel intento de subvertir el orden no emanaba del Despacho Oval sino sólo de un sector del Gobierno y una vez desbaratada la conspiración, el foco se centraba ya en bellacos tradicionales como los rusos o el terrorismo islamista. Mucho más tranquilizador, desde luego, que el ascenso plagado de tropelías y posterior intento de perpetuación dinástica en el pináculo washingtoniano de los Underwood de 'House of cards' y, sin duda, que el desazonador retrato de un poder telúrico que constituye el armazón de la partida de episodios que preludia el final de 'Homeland'. Tan pavorosa como cautivadora.

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