LAS CHINAS DEL CABLE

ROSA BELMONTE

Cuántas gallinas en las series. Y ninguna es de granjas, ni siquiera sobre las Mitford. Las hay en la nueva 'Perdidos en el espacio' (¡en el espacio!), en la estupenda 'Killing Eve' y en el regreso de 'Vis a Vis'. Pero qué demonios. La ficción de Globomedia ha pasado de Antena 3 a Fox. A la serie del género 'women in prison' se han añadido 'gallinas in prison'. Ya estamos todas. Lo dijo Saray (Saray la Flores, no Saray Montoya) con la vuelta de Zulema: «Puto elfo del infierno. Zulema, hija de puta. Ahora sí que estamos todas aquí. Ahora sí». A las presas las han cambiado de cárcel. De Cruz del Sur han pasado a Cruz del Norte. Es como Villarriba y Villabajo pero en chungo. A nadie va a sorprender la calidad de 'Vis a Vis'. No es una más de las sorpresas españolas de este año ('La peste', 'Mira lo que has hecho' o 'Fariña'), es la vuelta de algo seguro. Y es mejor, aunque sólo fuera por la duración racional e internacional. A tomar por saco los insoportables 70 minutos habituales patrios para llenar el 'prime time' de las cadenas generalistas.

Prisión privada, uniformes amarillos y, en el primer capítulo, Sole como heredera única de los bienes de su marido, con las hijastras indignadas, como si en España no existiera la legítima. Elementos extraños que chocan con la verosimilitud. Da igual. Con 'Vis a Vis' llevamos al extremo lo que Hitchock decía a Truffaut de que si lo analizáramos todo en términos de verosimilitud ningún guion de ficción resistiría y sólo se podrían hacer documentales (claro que Hitchcock no había visto 'Wild Wild Country'). 'Vis a Vis' es un producto serio y maduro que destaca por las tramas, por la audacia a la hora de tirar de la violencia, por lo sórdido...

También choca la diversidad tan internacional. El propio Miguel Amoedo, responsable de esa extraordinaria fotografía que trabaja la colorimetría, habla de «las chinas del cable». Pero las nuevas malas, cuya arma es un cable, no quitan malignidad a las de siempre. A Zulema (Najwa Nimri), que es una perra pero cae bien, y a Anabel (Inma Cuevas), que no cae bien a nadie. Ya estamos todas.

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